Carta abierta a Chelo Huertas

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Mi querida Chelo:

Menudo jari se ha montado a raíz de tus vacaciones en Italia. Me cuentan que después de viajar a Roma y ver al Papa —que dicho así parece un verso de la canción Quiero ser santa de Parálisis Permanente— te has perdido unos días por aquellos andurriales para hacer de guiri. Oye, pues a mí no me parece mal, que todos —hasta los políticos— tienen derecho a unas vacaciones de vez en cuando y, aunque tú no te deslomes de sol a sol en el Parlamento, no tengo dudas de que trabajas un rato, que solo aguantar a tus compis de Podemos tiene que cansar de lo lindo.

No me imagino lo que debe de molar visitar el Coliseo, que allí los leones se comían a los cristianos, y eso, a los podemitas, os pone palotes. Lo de palote es un decir, una expresión de uso común, no me tildes de machista, por favor. ¡Por la Santísima VirLGTBen! El Campo de Marte, la Fontana di Trevi… Qué bonito eso de la dolce vitta.

En serio, no dudo de tu merecido descanso y espero que te lo hayas pasado bien. Ahora bien, hay algunas cosas que debo decirte para que te guardes de amigos y enemigos, sobre todo de los primeros, que esta tierra es cainita, que hoy eres muy guay y estás arriba, pero mañana puedes volver al cuartucho del ayuntamiento de Marratxí en el que, según tú, el pérfido José Ramón Bauzá y su sucesor Tomeu Oliver te tenían encerrada. Y cuando estás abajo nadie te llama. Lo sé por experiencia aunque yo nunca he molado tanto como tú.

Sabes, Chelo, antes Maria Antònia Munar molaba mazo, era la más espléndida de todas. Tu no has sido presidenta del Consell de Mallorca ni has acabado en la cárcel como ella —Dios o Marx te libren de ello—, aún estás arriba. Munar era tan chirifláutica, tan fashion victim y tan chula que se permitía escribir prólogos para libros de Historia medieval, no de esos baratos que cuentan pajas mentales de templarios y papas corruptos, no, de esos no. Ella podía con todo y se afanaba en ello, se lo curraba o se lo encargaba a un negro, tanto da. Claro, Munar era mucha Munar. Supongo que por aquello del protocolo —esa cosa casposa propia de señoritingos y fachas de tres al cuarto que vosotros aborrecéis— otros presidentes del Parlamento balear habrán caído en la tentación de dárselas de magnos medievalistas o de expertos en física cuántica o vaya usted a saber qué. Y sin muestra alguna de sonrojo escriben o firman un prólogo de un libro técnico que ha escrito un señor que lleva toda la puta vida trabajándoselo por un sueldo rácano, menor que el de un alto dignatario como ellos, o como tú, ahora. No digo que no merezcas el sueldo, pero lo que has hecho está mal, no me lo esperaba de ti, de una luchadora contra los privilegios de la casta. Resulta que vas a ver al Papa y le regalas unos libros no sin antes arrancar, literalmente, el prólogo de tu predecesora Munar para añadir en su lugar un cuadernillo con tu propio prólogo. De verdad, eres la hostia, una mujer del Renacimiento: podemita, presidenta, historiadora… No he leído tu prólogo. Supongo que será de una claridad y brillantez intelectual a la altura de toda una presidenta del Parlamento de las Islas Baleares. Seguro que has deslumbrado al Papa Francisco. El hombre no duerme por las noches.

Ay, Chelo, qué pronto se asciende al Olimpo, cómo perjudican a la ética los suelos de moqueta, los coches oficiales, los viajes… ¿Tú también? ¿Dónde ha quedado la humildad? Tengo un amigo que es matemático, físico, astrónomo, habla ruso, inglés, alemán, tiene el nivel D de catalán, y es maestro de ajedrez… ¿También escribirías el prólogo de sus memorias cuando se decida a contarlas? Te puedo presentar un par de investigadores y escritores que estarían encantados de que prologases sus trabajos. De ahí al premio Planeta, que la Maria de la Pau Janer no es nadie, tú misma.

Ya me despido de ti hasta la próxima. Reanudaremos nuestra relación epistolar —epistolar es por carta, no tiene nada que ver con John Wayne ni con los pistoleros de las pelis del oeste de las sobremesas de IB3; lo aclaro para tus ilustrados compis de Podemos— si es que no te pillo haciendo de Willy Fog.

Un saludo de uno que te paga el sueldo.

P.D: ¿Te has preguntado si tú haciendo el guiri en Roma también sobrabas como los turistas que vienen a Palma?

 

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