Carta a Biel Company / Nos debe una explicación

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Señor Biel Company, exconseller de Agricultura y actualmente parlamentario autonómico balear del Partido Popular:

Debería aclarar a los ciudadanos el motivo de su viaje a Madrid de la semana pasada. Y decimos a los ciudadanos pues usted es diputado en el Parlament de les Illes Balears y, por tanto, sus acciones personales no pueden abstraerse de dicha condición. Y es que representa no solo a los afiliados y votantes del Partido Popular que depositaron su confianza en usted, sino que debe responder ante todos los ciudadanos, pues de todos es representante.

Recapitulemos los hechos que justifican la petición de una explicación que usted aún no ha dado. La semana pasada viajó a Madrid por motivos desconocidos. De dicha visita a la capital del Estado solo sabemos que se reunió con María García, secretaria de Estado de Medioambiente, mujer de confianza de la ministra del ramo, Isabel García Tejerina. Asegura usted que fue una cita informal, oficiosa, y que pasaba por allí para saludar a una vieja amiga. Debemos creerle: cualquiera en su situación, diputado y aspirante a liderar un partido, se tomaría un día libre para ir a Madrid a charlar un rato con un amigo. Resulta, pero, que en el Govern balear se han molestado, mucho y con mucha razón, ante lo que parece una clara deslealtad institucional en plena crisis de la Xylella fastidiosa.

Señor Company, las dudas sobre su viaje a Madrid son numerosas. ¿De verdad se va usted hasta Madrid solo para una visita de cortesía? Da la impresión de que ha intentado hacerse valer –o notar, como prefiera– en la capital, parecer que es alguien importante y que se maneja con comodidad en el PP nacional. Resulta que usted ha hecho gala de un provincianismo propio de las películas de Paco Martínez Soria y conseguido el efecto contraproducente al que buscaba. No esperaba que el Govern balear le acusara de desleal por adelantarse a la reunión que tienen con el ministerio para tratar el tema de la Xylella fastidiosa. Usted debería haberse puesto al servicio del ejecutivo balear si es que acaso tuviera  información importante o alguna ascendencia en el ministerio, que al fin y al cabo son compañeros de partido. Pero ni lo uno, ni lo otro.

Todo ha sido un bluf, un pasearse por Madrid para aparentar ser quien no es, ‘per fer de bufa’, como decimos por estas tierras. ¿Esperaba que los afiliados del PP que votarán a su nuevo presidente a finales de marzo en el congreso regional del partido quedaran deslumbrados por sus inexistentes contactos en Madrid? Poca inteligencia les supone. Saben y no olvidan que usted apenas lleva cuatro años afiliado al partido, y que solo lo hizo cuando fue conseller del equipo de José Ramón Bauzá.

Su proceder parece moverse más por interés personal que por servicio público. Esperaba usted que se le pusiera la alfombra roja y que en loor de multitudes fuera elegido presidente del PP balear en el próximo congreso. Qué bien le hubiera ido una elección a la búlgara, con un puñado de compromisarios entregados a la causa esperando su silla a cambio de la reverencia en forma de voto. Pero, ¡ay!, han surgido otros candidatos, la opción democrática de un hombre un voto se impone, y ahora no le queda más remedio que venderse como el hombre del aparato del partido, como el designado de Génova 13, una idea que en realidad no es más que un deseo, no una realidad. Y cae en el esperpento de que un bisoño militante –la breve experiencia en la que apenas ha tratado a las bases no da para más– que se dice regionalista tenga que ir a los ‘madriles’ para simular los apoyos que no tiene y que solo existen en el imaginario de unos pocos.

Señor Company, se ha marcado un ‘Puigdemont en Bruselas’. Ha ido a Madrid y han pasado de usted.

Para acabar de rematar el desatino, se ha visto obligado a recular ante el justificado enfado del Govern balear y ahora nadie sabe exactamente a qué demonios fue usted a Madrid. ¿Nos va a contar si fue a Génova 13 y, de ser así, qué hizo allí? Porque algo fue a hacer a la capital, aunque fuera un poco de turismo.

Señor Company, quien es diputado y representante de los ciudadanos y aspira a presidir el partido más importante de las Illes Balears debe ser claro en sus actuaciones, decidido, leal y valiente. La claridad se oscurece por momentos. La decisión no se manifiesta, aún sigue esperando la alfombra roja. La lealtad, tanto la institucional al Gobierno balear como a su propio partido –recuerde quién le avaló como militante y le hizo conseller, ese del que usted ahora reniega cuando bien callado estaba entonces– no se aprecia. Y visto lo anterior, la valentía solo se le supone, como en aquellos certificados que expedían cuando uno cumplía el servicio militar, la ‘blanca’.

De su visita a Madrid, lo único que tenemos claro es que ha habido poca xylella y ha sido de lo más fastidiosa.

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