Perder el norte

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Decía –no hace mucho– Arcadi Espada que “pocas cosas tienen un sentido público tan necesario e indiscutible como la verdad”. Ni los ciudadanos, ni la sociedad que conformamos, ni los Estados, ni sus Gobiernos, deberían regirse por la mentira. Sin embargo, la realidad nos enseña hasta qué punto aquella se impone como verdad y hasta qué punto nos guiamos por ella. Como dijo J.F. Revel, “la primera de todas las fuerzas que dirigen al mundo es la mentira”.

Si hablamos de la verdad como especie a proteger, de inmediato pensamos en los gobiernos y en los partidos que los sustentan.

Disponen de innumerables recursos –humanos y técnicos–que no dudan en adulterar, a fin de imponer su verdad, que es, en la mayoría de los casos, mentira. Los tentáculos del poder se extienden sibilinamente por todo el cuerpo social con el obsceno afán de controlarlo y dirigirlo, a veces en contra de sí mismo. Lo cual comporta, sin duda, un nefando engaño frente al que el ciudadano medio se siente indefenso. La verdad, como dijera Antonio Machado, también se inventa, se fabrica en los medios de comunicación, se cocina en las despensas de los partidos, se sirve adulterada en múltiples mesas y, por ignorancia, error o malicia, es degustada con placer por bien pensantes militantes y ciudadanos.

¿Por qué –militante del PP- te empeñas en ignorar tan evidente realidad? ¿Por qué aceptas, sin más, la versión que te ofrecen ciertos medios e incluso tu propio partido?

En estos momentos, el PP ha de retratarse. Ha de expresar, de modo inequívoco, cuál quiere que sea su orientación política de futuro y quién quiere que la gestione. ¿Eres consciente de tu protagonismo activo?

No lo parece. ¿Por qué aceptas el papel de mero comparsa? Creo que deberías atreverte a decidir por ti mismo, consciente de la máxima de Descartes  para quien,  si quieres “hallar la verdad, es preciso dudar de todas las cosas”. Las diga quien las diga. Las proponga quien las proponga.

Probablemente,  el PP no habría llegado a la lamentable situación actual si cada uno de sus militantes hubiese sido mínimamente crítico; si, desde sus inicios, se hubiese atrevido a creer solamente en lo que veía y experimentaba; si, además, hubiese aceptado como propio el hábito de someter la gestión de su partido  al dictamen de la razón y a la voz de la propia conciencia; si, por último, hubiese sido capaz de decir a los demás que se quedasen con su verdad. ¿Qué ha pasado? Muy sencillo: Que no has estado –militante engreído- a la altura de las circunstancias, que has buscado medrar más que servir, que tu acción ha ido orientada a secundar inercias de terceros a fin de asegurar la ‘pesebrera’ pública.

No me digas que no te habías enterado. Pues, rectifica. Ahora tienes ante ti una gran oportunidad. ¡Es la hora de la responsabilidad!

Como ha recordado, con acierto, Eduardo Colóm, “… en esta tierra freática, sin ríos, el agua y el dinero emponzoñado corren bajo la superficie. Porque en Mallorca a menudo lo importante es lo que no se ve”. Ahora, en que el PP  va a decidir su identidad y su liderazgo, lo importante es también lo que no se ve. ¿Cómo es posible que todavía se sigan impulsando estos procesos de semejante manera? ¿Cómo explicar que siempre, en estos trances populares, cruce errante la sombra del Sr. Cañellas?  Si  no fueras tan dado al “pelotismo” y te tomaras la molestia de pasar revista a la historia del PP en Mallorca, podrías –militante pepero- encontrar muchas respuestas y descubrir realidades, que te obligarían a dudar de casi todo lo que viene pasando en tu partido. ¿Por qué no te ejercitas un poco en eso que se conoce como información? ¿Por qué te dispones a secundar alegremente la voz del ‘amo’? ¡Sé tú mismo! ¡Atrévete!

Desconozco si te has tomado la molestia de leer la información sobre Cursach: El penúltimo Don de Mallorca, de Esteban Urreiztieta (http://www.elmundo.es/baleares/2017/03/04/58ba936e468aebe7728b4607.html).

Te la recomiendo. Su lectura te permitirá entender, como militante del partido, qué cosas del PP deberían avergonzarte. Es más,  te ayudará a comprender  la fuerza de las aguas subterráneas en Mallorca. ¿Por qué -militante pepero- renuncias de antemano a ser tú mismo y te aprestas a ser utilizado en beneficio ajeno? No seas tan ingenuo. Aquí nadie hace nada por nadie. Tampoco por el propio partido. Menos aún, de forma gratuita. Esto ya lo deberías saber.

Con el apoyo al ‘ahijado’  cañellista,  nos aseguras  más, infinitamente más, de lo que ya venimos padeciendo. ¿Realmente crees que esa debería ser la oferta  propia del PP? No hay que ser un genio para adivinar que esa oferta diluye la identidad del PP en las turbias aguas del nacionalismo. ¿Por qué, entonces, te dispones a apoyarla?  ¿Es esto lo que, como militante responsable, quieres ofrecer a la sociedad balear? Si es así, muchas gracias, pero no me interesa. Quédate con tu oferta.

¿No tiene el PP otra cosa diferente que ofrecer? Decididamente, militantes peperos, habéis perdido el norte y defraudaréis a vuestros electores.

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