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Por tercer año consecutivo, la Asociación Cultural LAUSA lidera una nueva campaña de excavaciones en el poblado talaiòtic de Can Jordi, situado en el término municipal de Santanyí, a pocos kilometros del pueblo en dirección a Cas Concos.

Se calcula que el poblado, en momentos de máxima actividad, habría ocupado unos 14.000 metros cuadrados de superficie. Esto lo convertiría en uno de los más grandes de Mallorca.

La campaña del 2017 empezó a principios de agosto, gracias a un convenio firmado en el 2015 por un proyecto de cinco años, entre el Ajuntament de Santanyí, LAUSA y el Consell de Mallorca (CIM), dada la relevancia arqueológica del yacimiento.

Santanyí

En este año se destinarán 20.000 euros para cubrir los gastos, de los cuales el consistorio santanyiner aporta 8.000, y el resto llegarán a través de una subvención que cada año otorga el CIM.
La historia del poblado de Can Jordi se remonta al año 1.000 aC, y está formado por diferentes talaiots, de los cuales se conserva uno en buen estado, además de diferentes tramos de muralla. Can Jordi, de forma elíptica, presenta casi todas las características típicas de los poblados de estas características de la isla, con una muralla perimetral y diferentes habitaciones adosadas.

Este verano se han centrado los esfuerzos en colocar el portal del llamado sector B, formado por dos piedras de grandes dimensiones. La más grande, se ha calculado que pesa 4,8 toneladas, y se ha necesitado de un camión grúa para poder moverla. También se ha trabajado en la garita de vigilancia insertada en la muralla del sector C, que el año pasado no se excavó y donde se han destapado diferentes niveles de cenizas. Can Jordi fue habitado hasta la conquista romana de Mallorca en el 123 aC., a pesar de que no quedó en desuso por completo.

A lo largo de las diferentes campañas se han encontrado vestigios de otras culturas, como cerámicas musulmanas.
El batle, Llorenç Galmés, y la regidora de Cultura, Ricarda Vicens, han visitado el yacimiento para agradecer el trabajo tanto de los arqueólogos así como de los voluntarios, muchos vecinos de Santanyí y otros llegados de otros lugares de Mallorca.

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