Carta a Mariano Rajoy / Lo ha conseguido: se ha cargado el Partido Popular

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Señor Mariano Rajoy Brey, presidente del Gobierno de España:

Mentira tras mentira, apoltronado en su cargo, poco a poco y sin descanso, sordo a los gritos de todos aquellos que le advertían de sus errores, imperturbable en su iniquidad y fracaso tras fracaso ha acabado, señor Rajoy, destruyendo al Partido Popular. Pero eso a usted le importa realmente un bledo.

En España, y en las Illes Balears, hemos padecido políticos que demuestran las imperfecciones del sistema democrático a la hora de designar a aquellos que deben pilotar la nave social. Los procesos de selección en el seno de los partidos y, después, las consecuentes elecciones generales, autonómicas y municipales hipotéticamente deberían garantizar que son los mejores los que finalmente acaban liderando los distintos gobiernos. Lamentablemente, eso no es siempre así. Tras soportar la ineptitud de José Luis Rodríguez Zapatero y Francesc Antich, nos hemos autosuperado con usted, señor Rajoy. Parecía imposible hacerlo peor, pero lo ha conseguido.

Y es que las cosas se pueden hacer bien o mal. Incluso muy bien o muy mal. Pero usted, señor Rajoy, lo ha hecho fatal. Tuvo en sus manos una oportunidad única: la mayoría absoluta conquistada en el año 2011. Mayoría absoluta que no utilizó para afrontar la imperiosa reforma institucional y administrativa que reclama –incluso hoy en día– una anquilosada España. Todo lo contrario. Imbuido de su proverbial indolencia, optó por los recortes y no por las reformas prometidas por usted mismo en su campaña electoral. Pretendió limitar el desenfrenado gasto público a las bravas, sin imaginación, a brochazos. Y no lo hizo reformando nuestra elefantiásica administración o reduciendo el excesivo número de cargos políticos. No. Lo hizo mintiendo hipócritamente y ampliando la angustiosa presión fiscal. Sí, señor Rajoy: aumentando impuestos. Un hecho deleznable siempre pero más cuando, como hizo usted, mintió e incumplió una promesa. Toda una falta de respeto al contrato firmado con la ciudadanía a través del programa del Partido Popular y una verdadera bofetada a todos los que depositaron en usted su confianza, la confianza de una mayoría absoluta despreciada y ninguneada.

Y, lamentablemente, ahí no acaba la cosa. En su descerebrada carrera lanzada a simplemente agradarse a sí mismo y a los que le rodean, nos ha embarcado en un peligrosísimo proceso independentista catalán del que ahora no podemos desembarazarnos. Usted ha conseguido, con su ineficiencia e ineficacia, convertir el 14% de ciudadanos de Cataluña que cuando llego usted al poder aspiraban como primera opción a la independencia de España al actual 47%. La crisis social y política catalana ha sido, también, fruto de su inoperancia y su felonía. La pregunta no es dónde estamos ahora, sino como hemos llegado a este punto. Ahí es a usted al que hay que exigirle responsabilidades. Ha tenido mucho, muchísimo tiempo, para analizar, estudiar, valorar, concretar y aplicar soluciones a este histórico conflicto social. Pero no. Eso era exigirle demasiado a usted. Trabajar, ¡uf, qué cansancio! Y de esa pachorra, de su tradicional pachorra inapetente y vaga que le lleva a dejar pudrirse todos los conflictos en lugar de afrontarlos y solucionarlos, ahora somos deudores todos los demás.

Si todas estas catastróficas consecuencias le afectaran personalmente solo a usted, lo sentiríamos mucho pero sería su problema particular. Pero no es así. Sus mentiras, sus falacias, su pasotismo, su incapacidad, sus engaños, su inapetencia nos afectan a todos. También de forma especial a los que creen en el Partido Popular y en la necesidad de que en España, como en el resto de Europa, los ciudadanos deben tener la oportunidad de votar a una opción política de centro derecha y liberal como opción de gobierno.

En el ya lejano 24 de febrero de 2014, en esta misma sección, escribíamos: “Recaudando a troche y moche, reduciendo el gasto (…) en aspectos socialmente necesarios, (…) con planes ocultos para atajar el problema catalán –planes que solo usted conoce–, de permanente medio perfil en el Gobierno y en el partido, no está preparando el futuro del Partido Popular”. Por si quiere confirmarlo, esta premonición está publicada en el libro “Carta al Presidente”, en la página 231 y siguientes de la recopilación de artículos editoriales del Grup4 de Comunicació Multimédia, empresa matriz de Canal4 Televisió, Canal4 Ràdio y Canal4 Diario.com, además de Radio Murta y Mallorcaesports.es. Se lo escribimos ya en 2014 y ahora se confirma.

Usted se irá algún día. Eso es inevitable. Pero detrás de usted dejará un erial. La opción política Partido Popular está herida de muerte. Sólo el tiempo marca el proceso que le conduce a la inexorable defunción. Otras opciones surgirán y les arrinconarán en la cuneta de la historia. En Cataluña acabamos de vivir el primer episodio de este devenir, acaecido tras las últimas elecciones generales españolas en las que usted, señor Rajoy, perdió 3 de cada 10 votos.

El Partido Popular está fosilizado, anquilosado, muerto. Es un cadáver andante. Un zombi descabezado que va dando tumbos. ¿Qué nos propone el Partido Popular para solventar los graves déficits que arrastra España? ¿Qué nos propone el Partido Popular para apaciguar la efervescencia catalana? ¿Qué modelo educativo nos propone el Partido Popular para no acabar siendo solamente el granero de camareros y limpiadoras de habitaciones de Europa? ¿Qué modelo económico nos propone el Partido Popular para ser un país puntero en algo más que sol y playa?

Señor Rajoy, su egoísmo personal le ha llevado a rodearse de palmeros inútiles que prefieren hundirse con usted como ratas antes que hacerle ver sus abismales carencias. Son culos agradecidos y estómagos satisfechos incapaces de levantar una ceja o articular una sola palabra para frenar la decadencia a la que ha condenado usted al Partido Popular. Entre usted mismo y los cuatro pelagatos que le rodean, el Partido Popular desaparecerá. Seguro. No lo dude.

Señor Rajoy. Ya basta de mentir y engañar. Ya basta de inútiles ineptitudes. Ya basta.

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