Señores José Hila y Joan Ferrer, ex-alcalde de Palma y regidor de Movilidad respectivamente:

El verdadero deseo de muchos políticos es ser recordados y reconocidos por sus conciudadanos por sus buenas obras. Acciones y decisiones que, si bien al ser tomadas pueden parecer arriesgadas o descabelladas, el inexorable paso del tiempo acaba demostrando que fueron las más acertadas.

¿No les gustaría, señores Hila y Ferrer, disfrutar de un bonito retiro político viendo sus egos regados de maravillosas alabanzas a  decisiones pasadas? 30.000 euros es la cantidad que les separa, ahora mismo, de pasar a la historia como dos políticos sin un exceso de sentido común y muy poca vergüenza, o, como dos auténticos señores honrados y consecuentes.

Precisamente lo que les falta, a ambos, es responsabilidad: aquello que hace grandes a las personas. Ser consecuente y asumir los errores con dignidad y valentía no son cualidades muy vistas en la política actual. Ya se sabe que la culpa es muy fea y nadie la quiere ni desea. Pero la valentía al aceptarla… ennoblece.

La polémica por el espionaje de la Sociedad Municipal de Aparcamientos y Proyectos (SMAP) a los ediles de la oposición en el Ajuntament de Palma fue un error de principiante. Un desacierto del señor Ferrer que no dudó a la hora de revelar datos personales de terceras personas a un medio de comunicación. Sí, señor Ferrer, usted se equivocó. Pero no se equivocó solo. El señor Hila era, en ese momento, el alcalde de Palma.

En la empresa privada los responsables de cualquier sección deben responder por las erratas de sus subordinados. Y si no quieren acabar de patitas en la calle, más les conviene rodearse de gente válida y capaz.

No les estamos pidiendo su dimisión señores. Eso de pedir la dimisión está ya sobrevalorado. Pero… ¡qué fácil resulta tener acciones desafortunadas cuando serán los dineros de otros los que enmendarán el error!

¿Por qué no pasan a la posteridad como los dos políticos que pagaron de su propio bolsillo una errata de principiante? Pueden repartirse los 30.000 euros que, por ahora, deberán pagar todos los vecinos de Palma (los que les votaron y los que no) por la multa interpuesta a la SMAP por parte de la Agencia Española de Protección de Datos. 30.000 euros a pachas.

“El alcalde José Hila y el edil de Movilidad, Joan Ferrer, se responsabilizan personalmente de sus errores”. Tendrían la gloria política asegurada con un titular de este calibre. Pero no. No han optado ninguno de los dos por una salida digna sino más bien al contrario. El señor Ferrer sigue mareando la perdiz intentado justificar aquello injustificable, y es que explicó con todo lujo de detalles los días, lugares, horas y modelos de vehículos exactos de los miembros de la oposición que utilizaban los aparcamientos de la SMAP. Reveló datos personales de otros tan alegremente y aquí paz y después gloria.

Como si nada hubiera pasado, sigue al frente de la SMAP. El mismo individuo que ya demostró incapacidad por mantener la boca cerrada y respetar la confidencialidad de determinados datos, continúa siendo el máximo responsable de la SMAP. ¿Qué pretendía señor Ferrer el día que no respetó ni lo más básico de las personas? Fuera lo que fuese su objetivo, sirvió para dejarle a usted mismo en evidencia. Y por lo visto, no está cesando en su empeño pues insiste en agarrarse al ridículo más absoluto para tapar su inoperancia y vergüenza.

Por su parte el señor José Hila, vacío de argumentos para defender la inocencia de su vástago, optó por la bromita fácil de las tarjetas. “El PP es quien tiene peligro con una tarjeta en las manos” atinó a decir. ¿Perdone?. ¡Menuda patochada de patio de colegio!. Si eso es lo único que se le ocurre para alegar una mínima versión verosímil que salve a Ferrer (y a usted mismo) de la sinvergonzonería… estamos apañados. Muy bonito, por no decir patético, eso de las ocurrencias y las bromas fáciles pero el asunto es bastante más serio y delicado. Estamos hablando de la revelación de datos personales. Lo cual es un delito tipificado.

Señor Ferrer: puede usted darle las vueltas que desee y decorarlo como más le guste pero el error fue suyo. Tal vez por desconocimiento o porque se le calentó la boca; pero ya sabe esa frase tan manida que reza “desconocer la ley no exime de cumplirla”. Por tanto, sea usted valiente y asuma responsabilidades.

Señor Hila: usted comparte idéntica responsabilidad con el edil Ferrer. Por tanto también debería dar la cara y responder. Si no está o estaba dispuesto a asumir los errores de sus regidores, haber elegido mejor a los miembros de su gobierno.

Rásquense SU bolsillo por su propia dignidad señores. Nunca la honestidad y valentía les saldrán tan baratas. ¿No les da vergüenza, a ambos, que absolutamente todos los palmesanos deban apagar ahora 30.000 euros por no saber estar ustedes en su sitio?

Por una responsabilidad real de los políticos…¡Ya!

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