Machismo y misoginia, hembrismo y misandria

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El mundo se está volviendo loco. Los extremos se están haciendo con el poder de la opinión pública. Desde el más radical hembrismo (el feminismo llevado hasta la misandria), como el machismo (más casos de violencia a mujeres que nunca). Lo peor es que aun hay gente que vive con una mentalidad del siglo XIX-XX.

Si te mueves por las redes sociales, o incluso por los bares, se oyen cosas como “uno no puede piropear a una chica sin que salga alguien que te tilde de machista”. Pero es que hay mujeres que se pueden sentir intimidadas con ello. Obviamente hablo de los piropos ofensivos. ¿Por qué una mujer (u hombre) se ha de sentir así por dar un paseo por la calle?

También ha habido casos en los que han abusado de una joven y algunos han llegado a decir que “ella iba vestida de tal forma que iba provocando”. Los que dicen eso, en mi opinión, son abusadores en potencia. ¿Una mujer no debe poder ir como quiera por la calle sin peligro de abusen de ella? ¿España no era un país moderno y civilizado? La respuesta es clara: no, no lo es.

No voy a justificar comentarios como el explicado en el anterior párrafo, pero si se oyen cosas así es porque tristemente pasa. No vivimos en un país seguro ni justo. Y lo de justo se puede ver en las propias palabras del presidente Rajoy cuando le piden por la diferencia salarial entre hombres y mujeres, “mejor no hablemos de este tema” decía el presidente mientras hacía temblar todos los cimientos de la igualdad y la democracia de este país. Pero es culpa nuestra, nosotros le hemos votado.

Pero mientras nuestros políticos “pasan” de la igualdad, sigue habiendo mujeres que no pueden optar a cobrar lo mismo que un hombre por hacer el mismo trabajo. Lo más cercano para luchar contra eso era la ley de paridad de Zapatero. Sí ayuda a que las mujeres estén en los consejos de administración de las empresas, pero no asegura que sea con las mismas condiciones.

El patriarcado no es únicamente los hombres que se creen en cierta forma por encima de las mujeres. Tiene un abanico más amplio, incluye a aquellos hombres que menosprecian a la mujer, pero también a las mujeres que realmente creen que su función es dedicarse a la casa, niños y a su marido. Tienen un adoctrinamiento encima más cruel que el de las escuelas nazis y del que aplican en Arabia Saudí.

También es importante distinguir entre dos conceptos, y la RAE da pie a ello. Primero feminismo que se define como la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Por otra parte está el hembrismo o misandria, que directamente se podría definir como el contrario a la misoginia. El primero es un concepto que tal vez da a error por su denominación, pero es el que se tiene que enseñar en cualquier núcleo familiar; el segundo se tiene que erradicar tanto como el machismo.

Lo más actual son los comentarios del presentador de televisión Arturo Valls en la gala de los Goya de este año en la que dijo que “no es lugar para reivindicar nada”. Le han llovido críticas de todos lados. Pero vamos a ver. ¿Dónde quiere reivindicarlo? Una reivindicación solo tiene efecto cuando la gente está atenta a ella. ¿Dónde mejor en la cuna del cine español para dar visibilidad al trabajo de las artistas del país?

En definitiva, es muy difícil agrupar en solo un artículo lo que habría que cambiar y reflexionar en este país para llegar a un punto en que la igualdad esté tan normalizada que no haga falta denominarla de ninguna manera. Sin duda ha de ser el objetivo. Y claro está, todo pasa por una buena educación de los hijos y los propios padres.

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