Carta a Mercedes Garrido, consellera de Territori de Mallorca / Zonificar es dialogar

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Señora Mercedes Garrido, consellera de Territori i Infraestructures del Consell de Mallorca:

Le ha tocado a usted lidiar el miura de la legislatura: determinar desde su departamento y ejerciendo su responsabilidad política en qué zonas de Mallorca se puede y en qué zonas no se puede alquilar viviendas particulares a turistas. Todo un reto de dificilísima resolución.

Dos intereses se entrecruzan, por no decir chocan, en la zonificación turística. Por un lado, la necesidad de ordenar una actividad económica que afecta a la totalidad de la población mallorquina. Así como no se puede, por lógica, instalar un almacén de coches en cualquier terreno rústico de la Part Forana, ni abrir una discoteca en cualquier local de una finca de pisos, tampoco se puede dejar sin regular una iniciativa aparentemente inocua pero que, descontrolada, puede suponer una presión insoportable para terrenos protegidos, zonas de especial interés natural o ecológica o, simplemente, para la correcta convivencia en una finca de pisos de cualquier municipio de la isla.

Por otro lado, el alquiler turístico ha permitido socializar los beneficios de esta actividad económica más allá de sus ámbitos tradicionales: hoteles, alquiler de coches, restaurantes, oferta complementaria y agencias de viajes. Con el alquiler turístico muchas personas totalmente ajenas al sector han podido conseguir unos interesantes ingresos económicos ya sea utilizando su propia vivienda o algún inmueble de origen familiar. De hecho, son vox pópuli los casos de mallorquines y mallorquinas que han podido superar los embates de la crisis económica gracias a los ingresos generados por el alquiler turístico de su segunda vivienda o, como popularmente se dice, la casa heredada de la abuela.

Por tanto, consellera Garrido, ¿dónde está el límite a partir del cual no se debe permitir alquilar una vivienda a turistas? ¿En todo el territorio o hay que excluir las viviendas edificadas en suelo rústico, incluso si además es protegido? ¿En pueblos grandes o también los más pequeños? ¿En zonas ya muy afectadas por el turismo de masas o se debe permitir también en aquellas en las cuales el paisaje está incólume y la presión humana es prácticamente nula? En resumen, ¿dónde debe estar la línea a partir de la cuál alquilar sea una actividad económica regulada y también permitida o, a sensu contrario, sea una actividad prohibida, perseguible y sujeta a sanción?

Los intereses de los sectores afectados por la zonificación turística son todos legítimos, aunque contrapuestos. Optar por una solución sobre cualquier otra puede provocar, como ya es tradicional en nuestra comunidad, enfrentamientos y futuros cambios radicales en el momento de la alternancia en el poder.

Dialogar es fundamental. Hablar con todos, como ya está haciendo usted y el Consell de Mallorca en general, es positivo. Ahora el objetivo es encontrar el punto de acuerdo general. Y, si no es posible, acercar al máximo las distintas sensibilidades.

Señora Garrido, mucha paciencia y mucha suerte.

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