Carta a… los políticos que mienten

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gerente IME Jose Maria Gonzalez

La mentira es universal, no tiene dueño ni color. Y en política, menos. A la vista está que la presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (Partido Popular) está que no sabe cómo salir del atolladero donde se ha visto metida por una supuesta mentira sobre un máster.

Su auténtica misión ahora mismo es demostrar la veracidad de sus palabras en cuanto a que dichos estudios no están engrosando su CV de forma de irregular. Un objetivo difícil pues no son pocos los medios de comunicación nacionales que le pisan los talones desmontando todas sus justificaciones.

Pero no es exclusivo de Cifuentes ni del PP eso de mentir tan gratuitamente en sus carreras profesionales. Una sencilla revisión a la hemeroteca recuerda que la eurodiputada socialista, Elena Valenciano, atribuía a un error de traducción el hecho de aparecer como licenciada en Derecho y Ciencias Políticas, cuando en realidad no había finalizado ninguna de las dos carreras.

También siguen en el recuerdo colectivo las falsedades académicas de Luis Roldán, exdirector general de la Guardia Civil en el gobierno socialista de Felipe González.

Pilar Rahola, exdiputada de ERC, figuró durante muchos años como doctora en Filología Hispánica y Filología Catalana, cuando en realidad era licenciada y jamás, hasta ser descubierta, se molestó en enmendar el error.

Hay muchos más casos flagrantes de “engorde de CVs” en el panorama político español. Y nuestra comunidad, para variar, no es menos. El último caso que afecta al Ajuntament de Palma es el del gerente del Institut Municipal d’Esports (IME), José María González. Parece ser que González manifestó poseer un grado universitario para cumplir los requisitos de la plaza que ocupa desde 2015. En realidad era diplomado y tiempo después sus estudios fueron homologados. Pero en el momento de acceder a la gerencia del IME se requería un grado que él, supuestamente no tenía.

No es difícil adivinar que ninguno de los casos de mentirosos políticos en sus carreras profesionales ya demostrados ha acabado en cese o dimisión. Más bien todo lo contrario, argumentando absurdas excusas para justificar la mentira.

¿Dónde están los superiores de los políticos mentirosos, aquellos que les colocaron o les llevaron en sus listas? ¿Por qué no les piden explicaciones y les obligan a dimitir? Nadie es imprescindible, nadie. Ni en la empresa privada ni mucho menos en política.

¿Qué se puede esperar de un representante ciudadano que ya miente en su CV?, ¿qué confianza puede dar?

Señores políticos que mienten en sus currículums y sus superiores cómplices de la mentira: acepten las consecuencias de sus actos y dimitan, por coherencia y por responsabilidad. O por vergüenza, que ya debería ser mucha.

Señor José María González, gerente del IME: si mintió en su momento para poder acceder a la plaza que aún ocupa… hágase cargo que mentir es muy ruin y que lo único que tiene en verdad una persona es su palabra. Dignifíquese y contribuya a mejorar la imagen pública de los políticos. Imagen ya de por sí muy deteriorada.

Señor Antoni Noguera, alcalde de Palma: si el señor González no actúa en consecuencia en caso de demostrarse que miente… hágalo usted y céselo.

Basta ya de impunidad ante la mentira para protegerse entre ustedes o para proteger su silla y sus sueldos públicos. Dineros que perciben de todos aquellos a los que mienten…

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