Ha pasado ya más de una semana desde su desafortunada exhibición de malos modales y su comportamiento sigue generando comentarios y dando la vuelta al mundo aumentando la vergüenza ajena de quienes le pagamos el sueldo a usted y a toda su familia.

Obviando el protocolo y si la razón la llevaba usted o la Reina emérita, dio un ejemplo de todo aquello que no queremos en nuestra sociedad: dejar de lado a los mayores, menospreciarles, enseñar a los hijos a contestar y tratar mal a los abuelos…

¿Eso es lo que queremos? No señora, no. Usted así no nos representa. Mientras por un lado el gobierno Rajoy no duda en cambiar de rumbo cuando ve que los mayores salen a la calle reivindicando pensiones dignas, usted echa al traste en cuestión de segundos toda reivindicación de dignidad para con ellos.

Su cargo señora, conlleva múltiples privilegios y también unos pocos deberes. Entre ellos representar a los vecinos de este estado, de todos. De aquellos que creen en la monarquía y de aquellos republicanos cada vez más convencidos a tenor de su comportamiento. Mientras dicha situación no cambie, usted nos sigue representando a todos. No es difícil observar que la balanza no está equilibrada, y que los privilegios son mayores, por tanto… ¿Tan complicado es estar en su sitio sin dar que hablar?

De ser cierto que los sectores más borbónicos le están estrechando el cerco porque no pueden verla y no soportan que su sangre no sea azul… ¿Por qué les sigue dando motivos? Debería ser usted más lista, ya lo decía la Pantoja en su momento: “Dientes, dientes, que es lo que les jode”.

Doña Letizia, su comportamiento a las puertas de la Seu fue imperdonable. Digno de una verdulera celosa y controladora. Aunque fuera Doña Sofía, la emérita, quien rompió el protocolo, usted debería haberla cubierto y no intentar dejarla en evidencia. Tiene mucho que aprender de su antecesora, por mal que le pese.

Mientras usted sigue obstinada en reivindicar su carácter, la maquinaria republicana sigue avanzando. Sus sueldos millonarios les dejan año tras año en evidencia. Su familia y usted, son cada nueva encuesta publicada menos apreciados…

Por favor, S.M la Reina Doña Letizia, mientras lleve usted corona, no nos deje en evidencia. Compórtese, y sobre todo, no inculque tan vulgares formas a sus hijas. A aquella que en un futuro, pretenden que tome el relevo de su padre. Cualquier día podría ser usted la ignorada por parte de la Reina Leonor. ¿Se imagina? ¡Menudo desplante y deshonor!

Doña Letizia, sin ánimo de ofender: con estas formas ni nos representa ni se está ganando el sueldo que puntualmente le pagamos. Si lo suyo fuera trabajar en una empresa privada, posiblemente ya no estaría en el puesto.

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