Seis días después de su nombramiento como Ministro de Cultura y Deportes, Màxim Huerta dimite de su cargo, a causa del revuelo causado por su presunto fraude a Hacienda durante los años 2006, 2007 y 2008.

Huerta ha tomado esta decisión “por la cultura y por la transparencia”. Ha explicado que el fraude del que se le acusó, “era legal en ese momento” y que tan solo fue una víctima más “de una caza de brujas contra las personas que estaban en contra de aquel gobierno”.

El ya exministro ha lamentado tener que pagar la multa dos veces: una al perder la demanda que llevó a cabo contra Hacienda y otra “ahora, consciente de que la inocencia no sirve de nada ante una sociedad ahogada por el ruido”.

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