Establecidos los criterios que identifican a los pacientes en los que el dolor irradiado a la pierna se debe a una estenosis espinal

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El dolor irradiado a una o ambas piernas es uno de los síntomas más típicos de la “estenosis espinal lumbar”, que corresponde al estrechamiento en los segmentos lumbares del canal por el que discurre la médula. Ese estrechamiento se debe habitualmente a un proceso degenerativo que va acentuándose con la edad.

Sin embargo, las pruebas radiológicas permiten observar canales estrechados en muchas personas sanas, en las que ni la médula ni la raíz nerviosa están comprimidas y la estenosis no causa ningún problema. A la inversa, el dolor irradiado a la pierna puede deberse a causas distintas de una estenosis espinal como una hernia discal o una lumbalgia inespecífica.

Por lo tanto, no basta con observar una estenosis espinal en la resonancia magnética de un paciente con dolor irradiado a lo largo de la pierna para concluir que se debe a la estenosis espinal; es necesario identificar cuáles son los signos y síntomas que permiten confirmar si la estenosis espinal es realmente la causa de ese dolor.

Con ese fin, un grupo multidisciplinario e internacional de expertos en dolencias de la espalda ha desarrollado un estudio científico para establecer un sistema que permita identificar a los pacientes en los que el dolor irradiado a la pierna se debe realmente a una estenosis espinal lumbar. El objetivo esencial es que la comunidad científica internacional pueda homogeneizar las muestras de pacientes que participen en futuros estudios sobre estenosis espinal, asegurando que el dolor que padezcan todos ellos se deba realmente a la estenosis. Además, el uso de este sistema de puntuación puede contribuir a mejorar la identificación de los pacientes en los que ésa es la verdadera causa del dolor, ayudar a reducir los diagnósticos erróneos, optimizar la prescripción de los tratamientos adecuados para cada caso, y racionalizar la carga económica que suponen estas dolencias.

El estudio ha sido refrendado por la revista científica más importante en el campo de las dolencias de la espalda, The Spine Journal, y en él han participado investigadores especializados de Estados Unidos, Suiza, España, Reino Unido, Francia y Bélgica.

El único coautor español es el Dr. Francisco Kovacs, de la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLA-Moncloa y Director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda. Según los índices bibliométricos, este médico mallorquín es el principal investigador del mundo hispanoparlante en el campo de las dolencias del cuello y la espalda.

Inicialmente, los investigadores compendiaron los 236 signos y síntomas atribuidos a la estenosis espinal en la literatura científica mundial. De ellos, la “escala N-CLASS” incluye los seis que han demostrado ser válidos para identificar a los pacientes cuyo dolor irradiado a la pierna se debe realmente a una estenosis espinal. La escala pondera el valor de cada uno de esos seis parámetros atribuyéndole una puntuación.

Esos parámetros, y la puntuación de cada uno de ellos, son los siguientes:

  • Tener más de 60 años; 4 puntos.
  • Resultado positivo en la prueba de extensión (que consiste en que, estando de pie, el paciente mantenga extendida su columna hacia atrás durante 30 segundos; la prueba es positiva si el mantenimiento de esa postura desencadena dolor, hormigueo o pérdida de fuerza en la/s pierna/s); 4 puntos.
  • Presentar dolor en ambas piernas; 3 puntos.
  • Sentir alivio del dolor en la pierna al sentarse; 3 puntos.
  • Sentir alivio del dolor en la pierna al inclinarse hacia adelante o flexionar la columna vertebral; 3 puntos.
  • Resultado negativo en la prueba de Lasegue (elevar estirada la pierna del paciente, hallándose éste acostado boca arriba; un resultado negativo significa que no aparezca dolor irradiado a lo largo de la pierna antes de alcanzar los 60º de flexión de la cadera); 2 puntos.

Así, la puntuación total de la “escala N-CLASS ” puede oscilar entre 0 puntos (en caso de que no esté presente ninguno de esos signos y síntomas) y 19 (si están todos). Una puntuación de 11 puntos o más identifica a los pacientes en los que el dolor se debe a una estenosis, con una sensibilidad del 80% y una especificidad del 92,10%.

Para el Dr. Francisco M. Kovacs, de la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLA-Moncloa y Director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE), único español entre los 11 coautores del estudio, “se hacía necesario disponer de un criterio fundado para identificar, entre los pacientes con dolor irradiado que mostraban una estenosis espinal en una prueba de imagen, aquéllos en los que realmente ésta es la causa. La escala N-CLASS incrementa la certeza del diagnóstico, evita operar a pacientes en los que la estenosis espinal no es la causa del dolor, y en los que la cirugía sería ineficaz y conllevaría riesgos innecesarios; y, a la inversa, facilita identificar a aquéllos para los que la cirugía es la solución apropiada”.

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