IBFamilia reclama mayor control de los padres para evitar el consumo de alcohol en menores

6

El Instituto  Balear de la  Familia (IBFamilia) constata que 4 de cada 10 ciudadanos de Baleares opina que los padres deben ejercer un mayor control para evitar que los menores injieran alcohol. Así se desprende del Baremo Sanitario 2017 editado por el CIS.

La gran mayoría de la población balear (82,2%) está a favor de establecer medidas para que los menores no consuman alcohol en lugares públicos como se desprende del BAROMETRO SANITARIO  del CIS. Además el 81,9% está a favor de que una ley debería limitar la publicidad de alcohol que pudiera llegar a los menores de 18 años. Así mismo el 81,5% opina que se deberían establecer sanciones, aunque no sean económicas, para aquellos menores que consuman alcohol.

Y la gran mayoría, el 91,6% está a favor de endurecer las sanciones a los establecimientos que incumplan la prohibición de venta de alcohol. En una escala del 1 al 10, los ciudadanos de baleares puntúan con un 8,82 su grado de acuerdo con una ley que estableciera medidas para que los menores de 18 años no consumieran alcohol.

Hay que tener en cuenta que el 80,3% de los adolescentes (14 a 18 años) ya han consumido alcohol alguna vez en la vida, el 71,2% en el último año y el  54,1% en el último mes, en Baleares. Se han emborrachado alguna vez en la vida el 58%, el último
año el 47,3% y en el último mes el 25,3%, en Baleares. Siendo la edad media de inicio en el consumo de alcohol a los 13,7 años y del consumo semanal a los 15,6 años como se deprende de la “Encuesta Estatal sobre uso de Drogas en estudiantes de Enseñanzas secundarias” del Plan Nacional de Drogas.

¿Por qué beben de esta manera? Porque asocian alcohol con diversión, para desinhibirse y alcanzar un estado de ánimo positivo. Esta manera de consumir alcohol tiene grave consecuencias. Diversos estudios realizados en adolescentes entre 13 y 17 años que consumían alcohol en exceso demostraron que tenían un 10% menos de capacidad para recordar la información aprendida previamente, mayor lentitud para procesar la información, problemas de atención y dificultades para realizar tareas de planificación, organizarse, controlar los sentimientos o tomar decisiones con criterio.

Hay que destacar que no sólo ha cambiado la forma de relacionarse de los jóvenes con el alcohol respecto a cómo lo hacen los adultos (que suelen beber de forma regular a lo largo de toda la semana y en torno a los espacios de las comidas y determinados acontecimientos sociales), sino que además se ha intensificado el tiempo que dedican a la fiesta y al ritual del ‘botellón’.

Para muchos adolescentes y jóvenes el horario de la fiesta se ha ido prolongando hasta romper el límite de la madrugada, incrementándose el tiempo dedicado a ingerir mayores cantidades de alcohol.

Basta un dato para ilustrar este fenómeno: casi la mitad de los estudiantes de secundaria de 14 a 18 años (41,5%) regresan a casa los fines de semana a partir de las dos de la
madrugada y el 13% lo hace a la mañana siguiente.

Para prevenir el consumo de alcohol en menores y adolescentes es necesario que los padres tengan la mejor información. Por todo ello desde IBFamilia reclamamos que además de la ordenanza anti botellón de las administraciones se realicen políticas con perspectiva de familia, que es desde donde se deben prevenir estas conductas adictivas.

Como medida concreta, desde el IBFamilia proponemos la realización de una guía práctica para una diversión sana de los hijos dirigido a los padres (que ya tienen algunas ciudades) y así tener un instrumento para que la familia pueda enfrentarse al botellón.

La educación y, por tanto, la prevención del consumo de alcohol de nuestros hijos es sobre todo una cuestión de valores, de ejemplos y de diálogo familiar, que con un lenguaje directo y sencillo, se  intente trasladar algunas claves de actuación basadas en mantener una buena relación afectiva con sus hijos y en saber transmitirles dónde están los límites de sus actos.

DEJA UNA RESPUESTA