El Ajuntament de Sant Josep lleva a cabo la demolición de las instalaciones de la desaladora de Ses Eres, eliminando toda la infraestructura en el plazo de un mes.

Según han explicado, buscan poner fin a una planta que se creó con la intención de que fuera una solución temporal para problemas de salinización del agua, aunque ha estado operativa diez años.

Las obras se iniciaron en junio con una inversión de 41.295 euros. El cierre de la planta, efectivo en 2016, ha permitido iniciar el camino para la recuperación del acuífero de Sa Serra Grossa, uno de los más perjudicados en la Isla por la extracción masiva de agua.

Gracias al cierre de la planta, en este año y medio se han dejado de extraer 1,5 toneladas de agua en el acuífero, acabando con una dinámica que había provocado daños medioambientales.

Ses Eres, han recordado, se puso en marcha en 2007 como solución provisional a los problemas de salinidad en el municipio. Con el paso del tiempo, la planta acabó salinizando el acuífero, uno de los más importantes de Ibiza.

Después de que la Conselleria de Medio Ambiente del Govern completara las obras de interconexión con las desaladoras, se dejó de usar la planta y se comenzó a suministrar agua potable en Sant Jordi y Playa d’en Bossa.

El Ajuntament ha invertido más de cinco millones esta legislatura, han explicado, para renovar casi toda la red de agua del municipio. Está previsto que en las próximas semanas puedan adjudicarse las obras de bombeo pendientes para llevar agua desaladada a Sant Josep, es Cubells, Sa Caleta y Cala Vedella.

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