La consellera de Servicios Sociales y Cooperación, Fina Santiago, ha presentado este martes un nuevo servicio público de apoyo en la vivienda para usuarios con una discapacidad igual o superior al 33% asociada a un diagnóstico de salud mental, al que se acogerán un total de 80 personas y que tendrá un coste de 1,2 millones de euros durante un año.

En declaraciones a los medios, tras la formalización del concierto de este servicio, Santiago ha explicado que de estas 80 plazas, 50 serán de alta intensidad y 30 de baja intensidad (más o menos horas de apoyo), según las necesidades de los usuarios.

Santiago ha explicado que uno de los objetivos de la legislatura era “crear una estructura básica” en este sector y con la firma de este convenio se “da un paso cualitativo” ya que, tal como ha dicho, faltaba un “servicio especializado” en los domicilios para este perfil de usuarios.

La Fundació Deixalles gestionará 15 plazas de baja intensidad y siete de alta; Es Garrover 11 de baja y 17 de alta; Estel de Llevant, 11 de baja intensidad y 17 de alta y Gira-Sol, 13 de baja y nueve de alta.

Este servicio se presta en el domicilio de la persona usuaria, con un horario flexible y adaptado, y tiene un objetivo socioeducativo de orientación y apoyo, dado que se dirige a mejorar la autonomía personal y la vida independiente.

También sirve para prevenir o evitar el internamiento innecesario, o la utilización de recursos especializados, de los usuarios que, con una alternativa adecuada, pueden dar continuidad a su permanencia en el domicilio de manera independiente.

A la firma de la concertación del servicio han asistido, además de Santiago y del director general de Dependencia, Juan Manuel Rosa, Josep Falcó por parte de la Fundación Deixalles, Pere Quetglas de la entidad Es Garrover, Guillem Febrer de Estel de Llevant y Alfonso Suárez de Gira-sol.

Febrer ha explicado que es “muy importante” gestionar este servicio porque cubre “necesidades básicas” de las personas.

Para sintetizarlo, Febrer ha explicado que por fin se responde a una pregunta que le hicieron en 1998, cuando empezó a trabajar en salud mental: “¿Qué será de mí cuando mi madre no esté?”.

De esta manera, ha dicho que con este servicio se proporciona “una vida autónoma plena” a los usuarios, “mientras viven en su casa” y, además, “proporciona tranquilidad a las familias”.

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