María Pujana, una joven mallorquina que sobrevivió al terremoto ocurrido en Gili Trawangan, en Lombok, Indonesia, ha relatado su desgarradora experiencia en la isla paradisíaca el pasado domingo.

Según su testimonio, María se encontraba de vacaciones junto a su novio y otra pareja cuando se desató el infierno en ese pequeño paraíso. “Eran las 19:30”, cuenta, “y el suelo empezó a moverse de izquierda a derecha, como si la tierra fuera a abrirse”. En el momento del terremoto, que alcanzó una escala de 6,9, “la isla entera se apagó”, todos empezaron a gritar y el pánico desbordó tanto a locales como a turistas.

María pensaba que se iba a morir. Empezó a correr, cogida de la mano de su novio, hasta llegar a la colina más alta de Gili. “Esa era la única solución ante la posible aparición de un tsunami”. “‘Go to the hill’, gritaban los habitantes de la isla”.

Los cuatro jóvenes españoles permanecieron juntos y se salvaron. La mallorquina relata que llegó a subirse a un árbol de 10 metros y que permanecieron más de 12 horas sin agua, luz, mantas ni aguas “sintiendo cada media hora las constantes réplicas del terremoto”.

El instinto de supervivencia que les salvó les está empujando a denunciar que desde la embajada de España les dicen que no hay dinero para repatriarles. “Estamos desesperados, la embajada nos dice que nos busquemos la vida, que pidamos dinero a nuestros padres, que no hay presupuesto”, escribe.

 

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