Señor José Ramón Bauzá Díaz, ex presidente del Govern de les Illes Balears y también ex presidente del Partido Popular balear, entre otros ex más:

Desde siempre a usted le ha encantado ser el bebé en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el funeral. Es decir, el centro de atención de absolutamente todos. Este endiosamiento tan suyo le ha llevado a lanzarse, incluso sin paracaídas, a la conquista de diversos y divergentes objetivos, sin moderación ni recato, a las bravas, sin reflexionar y sin valorar ni pros ni contras, sin atender a la opinión de nadie, rodeándose de corifeos que siempre le reían sus ocurrencias, sin atender a los que le querían hacer ver las contradicciones o incongruencias de sus decisiones , acompañado de una pandilla de inútiles colaboradores cobardes y genuflexos que tan solo aspiraban a cobrar de usted un opíparo estipendio económico a final de mes. Y así le fue a usted y a su partido.

A día de hoy vemos como aún no ha digerido, señor Bauzá, la cruda realidad que se le apareció inmisericorde en las elecciones autonómicas del año 2015. Tras conquistar en 2011 la más grande mayoría absoluta jamás conseguida por nadie en nuestra comunidad, usted la tiró por la borda en los siguientes comicios simplemente por creerse en posesión de la verdad absoluta. Craso error. Y se lo decimos desde el Grup 4 de Comunicació Multimèdia. Durante su mandato, semana a semana, a través de esta misma sección editorial ‘Carta a…’, mientras otros le aplaudían sus dislates con las orejas, le remitimos consecutivamente decenas de artículos con razonamientos irrefutables sobre sus continuos errores. Errores que iban desde el reiterado y flagrante incumplimiento de su propio programa electoral (subida de impuestos, reforma nunca ejecutada de la administración, cicatero apoyo a los emprendedores…) a la plasmación desde el Govern de decisiones absolutamente injustas que favorecían a los que le reían sus ocurrencias y castigaban a los que le advertían de sus pifias. De hecho, en el libro ‘Carta al Presidente. Editoriales 2012-2014’ recogimos en su momento todos estos escritos, que ponemos a su disposición y a la del resto de la ciudadanía de las Illes Balears por si alguien duda de nuestra posición clara, crítica y constructiva durante su mandato.

Ahora, cuando otra vez se acercan elecciones y su partido de toda la vida boquea patéticamente rodeado por otras opciones políticas que le están carcomiendo su apoyo social, usted vuelve a mirar solo a su propio ombligo y, de nuevo, se erige en el centro de atención mediática y social para autoimponerse una medalla a la cual únicamente usted mismo se considera merecedor. Si se nos permite un símil, se comporta usted como esos roedores miomorfos de la familia muridae que abandonan el barco cuando este se hunde.

Señor Bauzá:

Es ciertamente verdad que la sociedad califica sin tapujos de radicalmente miserables a todos aquellos que, cuando usted era presidente de todo en las Illes Balears, bailaban encantados al son de su música y después, cuando usted se precipitó en la derrota, se apartaron presurosos y le tildaron de desnortado y egocéntrico. La opinión de todos esos, que son muchos, no nos merece más que desprecio y asco.

Pero también es cierto que usted, tras demostrarnos de lo que es capaz en los cuatro largos años que estuvo apoltronado en el Consolat de Mar, fue democráticamente descalificado por los ciudadanos y que, después, sus propios conmilitones del PP le hicieron ver, por un claro 72% de los votos del congreso regional popular para Biel Company frente a su escueto 28%, que su época ya había pasado, que usted era un recuerdo que cuanto antes mejor había que periclitar, que su trayectoria había acabado con un estrepitoso fracaso para el PP y que lo más adecuado para la dignidad de todos –también la suya– era retirarse tras el mostrador de su farmacia del Pont d’Inca Nou para lamerse allí las heridas del fracaso.

Sin embargo, sus ansias de celebridad  –incluso en estos momentos tan delicados para su partido de siempre– le colocan de nuevo en el disparadero del rechazo. No hay nada negativo en que alguien, en un momento de su singladura vital, decida coherentemente abandonar su partido para optar por otras opciones, ya sean políticas o cívicas. Aquello que es absolutamente rechazable, y así lo hace usted, es acometer este tránsito pensando solamente en sí mismo, abandonando a sus antiguos compañeros, afrontar el trasvase después de haber aplaudido a rabiar en una convención nacional al nuevo PP y aprovechando la debilidad de los amigos para infringirles el mayor daño posible. Así no se comporta un presidente derrotado.

Usted puede hacer lo que quiera con su vida política, pero no es de recibo que lo haga dañando a aquellos que confiaron y creyeron en usted. Sobre todo ahora que en el Partido Popular un nuevo grupo de dirigentes pretende cerrar las heridas provocadas por la estulticia de Mariano Rajoy y sus palmeras Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, Además de afrontar y aplicar precisamente aquello que usted reclama. Hacer lo que ha hecho, señor Bauzá, es inapropiado para un ex presidente que debería seguir siendo, al menos, un digno referente para todos aquellos que en alguna ocasión le votaron.

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