La senda del perdedor

Frente a la baraka que se atribuye habitualmente a Francina Armengol aparecen indicios que señalan todo lo contrario. El paradigma de su supuesta buena suerte es el hecho de que habiendo perdido en todas cuantas convocatorias electorales ha concurrido es nada menos que presidenta del Govern, cargo que, con la anterior presidencia del Consell de Mallorca, constituye una carrera política apreciable.

En la guerra total desatada en el PSOE la presidenta ha vinculado su futuro político al del secretario general y, en el improbable caso de salir airosa, la victoria puede resultar pírrica. Pedro Sánchez conduce al PSOE a la irrelevancia. Las derrotas de Galicia y el País Vasco no son sino nuevos jalones en la senda del perdedor que se niega a reconocer sus responsabilidades y está dispuesto a buscar el aliento de la militancia aunque sea a costa del futuro de su propio partido.

Con tal de salvar su estatus personal Pedro Sánchez lleva al PSOE, de prisa y corriendo, a unas elecciones internas y a un congreso federal que dañarán seriamente la identidad del PSOE y sentarán las bases de un nuevo descalabro en la inevitable tercera convocatoria electoral general. Y ahí está Francina como único apoyo a su secretario general. Coinciden en la necesidad de preservar su posición personal, uno el empleo de secretario general, ella la presidencia del Govern, que pende del hilo del humor de Podemos; Més ya apenas cuenta, entregado como está el partido a la estrategia de Armengol.

Llevando al partido al límite de la ruptura, Sánchez pretende articular un gobierno con Podemos, nacionalistas vascos e independentistas catalanes, aún a sabiendas de que será un ejecutivo imposible cuyo balance de daños puede alcanzar dimensiones de consideración en la economía, en la estructura territorial del Estado y en la relación con Europa.

El epílogo de la aventura socialista precisa de pocas palabras: nueva mayoría absoluta del PP.

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