¿Sabe usted por qué está en este mundo?

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Señora Francina Armengol, secretaria general del Partit Socialista de les Illes Balears, y también presidenta del Govern:

Ha vivido usted en primera fila, provocado, protagonizado, amparado y auspiciado la autodestrucción que los máximos dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) han infringido a su propio y centenario partido.

Ni sus más encarnizados oponentes (Partido Popular y Podemos) lo habrían podido hacer mejor. Parece mentira que un grupo de personas adultas como ustedes, depositarios aún de millones de votos y gobernando en centenares de instituciones a lo largo y ancho de toda España, sean tan cerriles y obtusos como han demostrado ser en la patética reunión de la Comisión Ejecutiva socialista de este pasado sábado.

Los perdedores de esta fratricida confrontación, usted misma entre ellos, se empeñan en querer expandir entre la opinión pública una falacia tóxica sobre las causas que han llevado a una mayoría de sus propios conmilitantes a defenestrar a Pedro Sánchez, el campeón mundial de los fracasos electorales.

Pedro Sánchez no ha sido descabalgado por no querer abstenerse en la votación que permitiría, tras un año y medio de parálisis institucional, formar un nuevo Gobierno de España. Este es su mantra y esperan que la gente –al menos algunos cientos de personas– les crea. Pedro Sánchez ha sido cesado como máximo dirigente del PSOE por una mayoría cualificada de sus propios compañeros y cumpliendo escrupulosamente los estatutos del partido por no facilitar salidas lógicas y razonables a la situación de ingobernabilidad que padece España. Esa y solo esa ha sido la verdadera razón del levantamiento indignado de muchos de sus compañeros, señora Armengol.

Sánchez, y usted con él, se han empeñado en intentar hacernos creer a todos los españoles que los círculos pueden ser cuadrados: formar un gobierno imposible, con pactos imposibles, con programas comunes imposibles y con perspectivas de gestiones futuras imposibles.

No es que lo digamos nosotros o sus propios compañeros. Es que esa es la realidad que arroja el reparto de escaños surgidos de las últimas elecciones generales del pasado 26 de junio. PSOE más Podemos no forman una mayoría capaz de gobernar España frente a los votos de los otros partidos con asientos en el Congreso. Y sumar a este pacto PSOE-Podemos a los independentistas catalanes, vascos y gallegos es imposible si se pretende gobernar España. Esta realidad, tan obvia, es la que defienden los que han acabado con las veleidades del señor Sánchez. Realidad que está frente a ustedes, que se la han mostrado una y otra vez muchos de sus compañeros y que ustedes no han querido ver. Y al no verla han tropezado de bruces con ella y han caído.

Señora Armengol, una vez resituada la verdad en la cúspide del debate (Pedro Sánchez ha sido derribado por sus propios compañeros no por negarse a apoyar a Rajoy sino por proponer soluciones imposibles a la parálisis española) es la hora de que usted también haga el esfuerzo de resituar sus prioridades.

¿Sabe usted por qué está en este mundo? ¿Sabe cuál es su papel en la política? ¿Sabe que el objetivo de la política es mejorar la vida de los ciudadanos? ¿Sabe que los políticos no han de, tienen que, o deben de estar en política para ocupar poltronas y cobrar sueldos? ¿Sabe usted que no todo está justificado para ocupar las instituciones? ¿Sabe usted que no es ético pactar lo que sea con quien sea solamente para ser presidenta? ¿Sabe usted que desde la oposición a los gobiernos puede y deben los políticos influir en la gobernanza del país?

Señora Armengol, si ya es altamente patético recordarle que usted no ha ganado ni una sola elección en toda su vida, más lo es ver como se aferra a una visión de la política cuyo único fin es conseguir poltronas para sí misma y sus compañeros más fieles del PSIB. ¿Le recordamos con quién pacto para ser presidenta del Consell de Mallorca?

Como le recordábamos anteriormente, el objetivo de un político y de los partidos debe ser el de conseguir la mejor vida posible para los ciudadanos. Esto se puede lograr gobernando o en la oposición. En un régimen parlamentario como el que ahora tienen España y Baleares, se puede influir en la gestión pública desde los gobiernos o desde fuera de ellos. Si hay mayorías absolutas, eso es muy difícil. Pero en cuanto el voto popular se fracciona, el papel de la oposición es tan importante o más que el de la mayoría gubernamental minoritaria.

Y ese es el papel que en estos momentos le han otorgado los ciudadanos al Partido Socialista. La suma de los votos les impulsa a ser una importante minoría. Una minoría que debe y puede influir, pero una minoría que no debe bloquear.

Pedro Sánchez ha sido descabezado de su puesto de secretario general del PSOE por insistir en su bloqueo. Un bloqueo al que muchísimos  compañeros de partido se oponen y que paraliza España. Consecuencia de ello, la mayoría de sus propios compañeros le han obligado a dejar el puesto.

Señora Armengol, su amigo Sánchez ha caído por no proponer soluciones, sino solo apostar por bloquear a otros, llámense estos otros Rajoy o Rivera.

Y lo más sorprendente es que ni el señor Sánchez ni usted, señora Armengol, se han aún percatado que la ciudadanía les está abandonando, que encadenan derrota tras derrota, que pierden votos a miles cada vez que hay comicios y que están convirtiendo a su partido en un grupo cada vez menos importante, más dependiente de otros partidos, con menos respaldo ciudadano.

Pero todo esto, señora Armengol, a usted no parece importarle mucho mientras tenga su cuerpo cómodamente instalado en la poltrona presidencial.

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