La Infanta Cristina visitó el pasado domingo a su marido, Iñaki Urdangarin, en la primera visita de la que disfrutó en la cárcel de Brieva (Ávila), según ha adelantado este viernes ‘El País’ y confirman a Europa Press fuentes penitenciarias, que añaden que el exduque de Palma sigue aislado en el módulo de hombres de esta prisión de mujeres, a la espera de que Instituciones Penitenciarias decida sobre su clasificación de grado.

El Ministerio del Interior dispone de un plazo de dos meses para que su Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que dirige Ángel Luis Ortiz, ratifique o no la propuesta de clasificación inicial que eleve la Junta de Tratamiento de Brieva.

Según explican fuentes penitenciarias, dicho plazo no empieza a contabilizarse hasta que la condena sea notificada a la dirección de Brieva, el centro penitenciario que eligió el 18 de junio Urdangarin para cumplir la condena de cinco años y diez meses por prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude y dos delitos fiscales por el ‘caso Nóos’.

Al ser una cárcel de mujeres, Urdangarin se encuentra aislado en el mismo pabellón de hombres en el que cumplió condena el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán. El centro penitenciario puede en su propuesta de clasificación inicial proponer un cambio del centro de cumplimiento de condena, algo que debe argumentar y que, de nuevo, Instituciones Penitenciarias puede o no ratificar.

Urdangarin, como cualquier otro interno, tiene derecho a recurrir las decisiones que adopte la administración ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria correspondiente a la demarcación de Ávila. De acuerdo al criterio general de condenas similares, Iñaki Urdangarin será clasificado en segundo grado, el conocido como régimen ordinario por ser el mayoritario entre la población reclusa, según explican las fuentes consultadas por Europa Press.

Si así fuera, y sin detrimento de que Urdangarin pueda solicitar un indulto o recurrir al Tribunal Constitucional, el marido de la Infanta Cristina tendrá que esperar a la Navidad de 2019 para disfrutar de permisos. En ese momento se abriría la puerta para el tercer grado en aplicación del artículo 100.2, que introduce el principio de flexibilidad.

La opción de que Urdangarin disfrutara directamente de la semilibertad la determinaría la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias si optara directamente por su clasificación en tercer grado, atendiendo a cuestiones a su favor como que es la primera condena que cumple o la escasa posibilidad de reincidencia. Si se confirma el segundo grado, estos beneficios se retrasarían a los 17 meses.

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