Es usted más de lo mismo

Carta a Pablo Casado

Señor Pablo Casado Blanco, presidente del Partido Popular:

¿Qué es eso de negociar los magistrados que conformarán el Consejo General Poder Judicial con la ministra de Justicia socialista, Dolores Delgado? ¿Qué es eso de cambiar cromos de altos cargos judiciales con una ministra a la que usted mismo y su partido han reprobado en el Congreso de los Diputados? ¿Qué es eso de meterse en las alcantarillas hediondas del estado con una ministra del Gobierno de Pedro Sánchez que ha compartido mesa, manteles, chascarrillos, risas y copas con lo más abyecto de la policía española, con la quintaesencia de la corrupción?

Señor Casado, ha regresado usted a aquello de lo que huyeron los militantes del Partido Popular con su propia elección. Ha regresado usted al politiqueo más venal que tantos años ejerció su antecesor en el cargo, el afortunadamente periclitado Mariano Rajoy. Ha regresado usted al pactismo con el PSOE para repartirse un par de cargos entre varios amigos. Y con ello olvida todo lo que ha provocado que usted y su partido ya no detenten la presidencia del Gobierno y hayan quedado fuera de toda posibilidad de gobernar a este país.

Mariano Rajoy aplicó durante años una política que poco a poco fue erosionando la credibilidad del Partido Popular. El cortoplacismo de Rajoy se olvidó de los principios fundamentales que debe sublimar una opción de centro derecha como la suya. Y, por encima de todo, Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal,  Soraya Sáez de Santamaría y todo su séquito de saltimbanquis propiciaron que surgieran otros partidos que ya ocupan ahora los huecos que sus errores concatenados con los del PSOE han propiciado en las últimas décadas.

¿De dónde si no surge Podemos? ¿Y Ciudadanos? ¿Y Vox? Ciudadanos, al menos, ha tenido la habilidad de no enfangarse como usted, señor Casado, negociando con la reprobada ministra de Justicia los jueces que se sentarán en las poltronas del Consejo General del Poder Judicial. No sabemos si lo ha hecho por principios o por estrategia, pero la realidad es que no ha querido contaminar la tercera pata del Estado de Derecho, cosa que usted sí ha hecho con su pacto espurio con el mismo PSOE que les desalojó de La Moncloa. ¡Hay que ser necio para caer en la trampa de los mismos que ya han abusado de ustedes en el pasado!

De todos estos tejes y manejes que usted ha protagonizado, señor Casado, la peor conclusión que deja es que repite de nuevo los mismos errores que cometió su antecesor. ¿Sufre usted del Síndrome de Estocolmo? ¿Cree que le debe algo al anterior presidente del PP? ¿Por qué repite una y otra vez los gestos de acercamiento al político que hundió a su propio partido? ¿A qué se debe esta proximidad bobalicona al hombre que, sentado y fumándose un puro, dejó que los socialistas se apoderaran del Gobierno de la mano de Podemos y de los independentistas catalanes?

¿No ha aprendido la lección? Usted fue elegido por sus propios compañeros para abrir una nueva etapa, para acabar con el pasado, para emprender un camino de esperanza, para dejar atrás los politiqueos bipartidistas que han obligado al nacimiento de Podemos, Ciudadanos y Vox. Y usted, señor Casado, no está cumpliendo estas expectativas. Va marcha atrás y de culo.

Está a tiempo. Deje de aparecer, comer y pasear con Rajoy. Tome nota de a dónde ha llevado su antecesor a su partido. Sea consecuente con los que le apoyaron y votaron. Asuma la presidencia del PP como un tiempo nuevo, un tiempo de cumplir con los principios fundacionales, un tiempo de hablar claro, de dejar de pactar en las sombras con los socialistas, de afrontar los verdaderos problemas de España sin rémoras ni hipotecas.

Señor Casado:

Cumpla las promesas de su campaña. Vaya hacia adelante y deje atrás todo lo malo que le legó el marianismo. Deje de ser un novato acomplejado y aléjese del árbol podrido bajo el que se refugia cada vez que sonríe a Rajoy.

Es hora de aportar soluciones claras y directas a la sociedad española. Sobre las empresas que sobreviven abandonadas y estrujadas fiscalmente, sobre la cada vez más acongojante presión de Hacienda a los ciudadanos sin nada a cambio, sobre la inmigración desordenada, sobre la inseguridad ciudadana, sobre el fracaso escolar masivo, sobre la fuga de cerebros, sobre la inexistente política de incentivos a las nuevas tecnologías, sobre el gigantismo fosilizado de la administración… sobre el postureo y las palabras vanas sin ningún contenido a los que usted, señor Casado, se ha sumado dejando abandonados a los que le votaron.

La cobardía de muchos de dentro del Partido Popular ha empujado a la sociedad a buscar alternativas. A crear los partidos Ciudadanos y Vox. Usted, señor Casado, ¿ha venido para cambiar algo en el PP y retomar el buen rumbo o para seguir la decadencia de Rajoy? Esperamos su respuesta.

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