España en manos de un engreído narciso ególatra

Señor Pedro Sánchez Pérez-Castejón, presidente del Gobierno de España:

La clase política española, es un hecho evidente y contrastado, ha ido paulatinamente perdiendo el lustre que atesoró durante la Transición. En ese devenir histórico, las carencias palpables que evidenciaban los entonces protagonistas de la gobernanza hispana eran inmediatamente apaciguadas por la modestia que atesoraban los propios actores del momento. Todos eran conscientes de sus limitaciones y, salvo excepciones rarísimas, ninguno de nuestros políticos de ese instante pretendió conquistar ni un solo voto atribuyéndose méritos que no le correspondían.

¡Cuán lejos estamos ahora de todo eso!

Después de padecer como el andamiaje constitucional español se resquebrajaba por la inoperancia de un presidente que prefirió fumarse un puro y leer el Marca antes que afrontar sus intrínsecas responsabilidades institucionales, ahora tenemos que soportarle a usted, señor Sánchez, un ególatra subsumido en un mundo egoísta en el cual todo gira alrededor de su persona, en el que cualquier acontecimiento positivo sucede gracias a su devenir, todo lo malo es producto de alguien que le quiere perjudicar personalmente y, si concurre algún hecho extraordinario, es por su directa y concreta intervención divina. No sabemos si reír ante tanta vacuidad, si girar la vista asqueados o llamar de urgencia a un psiquiatra para que le visite.

Hemos tenido que leer, impelidos por nuestra responsabilidad profesional, su libro ‘Manual de resistencia’. ¡Por favor, qué hastío! Y decimos ‘su’ libro utilizando el morfema determinante no porque sea un libro que ha escrito usted, sino porque es un libro que habla de usted, sobre usted, con usted y hacia usted. Hasta en eso muestra su tremenda egolatría ya que quien ha colocado una letra detrás de la otra, y entre ellas los correspondientes signos gramaticales, ha sido Irene Lozano, una política de su rebaño a la que ha galardonado opíparamente con la Secretaría de Estado de la España Global. Sí, no es una broma: el departamento que detenta la ‘negra’ literaria que le ha escrito el libro, señor Sánchez, es la Secretaría de Estado de la España Global. Así consta en el organigrama del Ministerio de Asuntos Exteriores. De hecho, no nos extraña nada la denominación de este pesebre político. Qué mejor para la escritora oculta de un presidente egocéntrico que la de dirigir un hiperbólico departamento ministerial llamado ‘de la España Global’.

Asimismo, tras descubrir que ustedes dos –la señora Lozano y usted, señor Sánchez– son ejemplos palpables del fracaso escolar que arrastramos tras décadas de democracia con el garrafal error cometido al confundir a Fray Luis de León con San Juan de la Cruz, nos convencemos aún más de la vacuidad de su propia forma de entender la vida y la política. A usted le da igual blanco que negro, negociar con los independentistas hoy o no hacerlo mañana, rechazar los Presupuestos del Estado del PP y luego aplicarlos, pactar primero con Ciudadanos y poco después con Podemos, decir una cosa y, inmediatamente después, la contraria y todo un inmenso rosario de iniquidades que tienen un solo objetivo: permanecer agarrado a la poltrona de La Moncloa. Sea al precio que sea. Aunque en el camino se deje la credibilidad –si la tenía– y arrastrando a su propio partido a los barrizales de la estulticia y el desánimo.

Ahora que su Gobierno ha dejado de boquear ahogado por la evidencia de que con 84 escaños de 350 del Congreso de los Diputados no se puede dirigir un país, llega el momento de dejarse de florituras, ridiculeces, libros y propaganda. Ha llegado el momento de dirigir la nación, de gobernar y de solucionar los gravísimos problemas que nos atenazan. No basta para ello con ir saltando de país en país para hacerse ver al lado de los otros presidentes, no basta con auto atribuirse momentos de intimidad feliz con el Rey y su esposa Letizia y, por encima de todo, no podemos seguir permitiéndonos un presidente que se monta para ir a fiestas particulares y bodas de parientes en las aeronaves públicas del Estado, en el avión jet Dassault Falcon 900B o en el helicóptero Eurocopter 332 Super Puma. No podemos, ni debemos ni queremos.

Pocas veces nos hemos sonrojado tanto como con la lectura de ‘Manual de resistencia’, que debería titularse para ser más acorde con la realidad de España, de su protagonista y de su contenido ‘Manual de la indecencia’. Son un montón de páginas llenas de referencias ególatras a sí mismo, señor Sánchez, y a lo chachi piruli que es todo lo que usted hace y deja de hacer. Es, para decirlo de una forma clara y concisa, una ristra de frases prepotentes que conforman un libro patético por su ruindad y ridiculez. Y España, señor Sánchez, no está ya para más políticos ruines ni para aguantar a más presidentes ridículos.

 

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