Un primer paso en un largo camino

Carta a... Francina Armengol

Señora Francesca Lluc Armengol i Socías, presidenta del Govern de les Illes Balears:

El astronauta estadounidense Neil Armstrong, el 20 de julio de 1969, tras descender por la escalerilla de la nave Eagle y posar su bota en el suelo de la Luna, pronunció la reconocida frase “Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad”. Mucho antes, el poeta sevillano Antonio Machado, en su libro ‘Campos de Castilla’, publicó dentro del apartado titulado ‘Proverbios y cantares’ estos populares versos que todos recordamos: “Caminante, no hay camino: se hace camino al andar”. Y, aún en tiempos muy anteriores, el filósofo, político, orador y escritor romano clásico Lucio Anneo Séneca nos legó esta sentencia: “No hay camino que no tenga fin”.

Todo esto viene a cuento, señora presidenta, del recién aprobado por Consejo de Ministros y convalidado en el Congreso de los Diputados real decreto ley 4/2019 de 22 de febrero del Régimen Especial de las Islas Baleares (REB).

No se engaña usted, como no lo hacemos ninguno de los ciudadanos baleares, sobre que las expectativas creadas al principio del camino que todos juntos hemos recorrido durante esta legislatura acerca del contenido de este REB eran meridianamente distintas al texto articulado que ahora se plasma en el Boletín Oficial del Estado. Y, como usted ha repetido incansablemente, la realidad es la que es y podemos ante ella posicionarnos de dos maneras: patalear inmisericordes como niños ofuscados y permanecer catalépticos sin hacer nada o rearmarnos de razones, revitalizar nuestros argumentos y reemprender con más fuerzas que nunca la senda que nos llevará a conseguir sin duda, aunque más adelante, aquello que ahora se nos ha escapado de entre los dedos de las manos.

Usted, como nosotros, señora presidenta, seguro que preferiría que la sociedad balear, antes que rendirse, asumiera como propia la opción de reflexionar, recapacitar, analizar y concluir sobre lo acontecido y, una vez más y como muchas otras veces hemos hecho ya, reiniciar el trayecto de la reivindicación común de todos nosotros para conseguir una legislación española que nos compense por los evidentes perjuicios económicos que conlleva el ser un archipiélago y la realidad incuestionable de las limitaciones de todo tipo que nos impone nuestra realidad geográfica en un mundo globalizado.

¿Qué se podría haber conseguido algo más del Gobierno de España? Sí. ¿Qué del documento presentado por las organizaciones de la sociedad civil como primer mojón de la negociación a la realidad actual hay mucha diferencia? También. Pero cierto es que debemos asimismo destacar que las medidas de apoyo económico del texto articulado del real decreto ley 4/2019 nos sitúan en una realidad que antaño nunca detentamos, que se han abierto muchas puertas a próximas transferencias de fondos públicos para invertir en la mejora de la calidad de vida de los habitantes de les Illes Balears, que se ha reconocido en el preámbulo del decreto que la insularidad es hoy por hoy un freno a nuestro desarrollo económico y que, de no cumplirse lo reseñado, serán los tribunales de Justicia los que sentenciarán las consecuencias que el Gobierno de España de turno deberá asumir por sus hipotéticas y futuras desobediencias al REB.

Señora presidenta:

Ahora, con el REB, tenemos más de lo que teníamos sin el REB. Y en el futuro, si somos capaces de no aflojar  la tensión que hemos mantenido viva esta legislatura, seguro que aún tendremos más.

Pero todo esto no nos debe ofuscar ante una realidad que ha marcado el devenir de los hechos. Sea cual sea el presidente de España que nos gobierne desde La Moncloa, allí no tenemos amigos. Quizás compañeros, pero no amigos. No los ha tenido usted con Pedro Sánchez ni los tuvo José Ramón Bauzá con Mariano Rajoy. La realidad se ve con muy distintos ojos desde la Península a como de verdad la padecemos aquí, en las Illes Balears. Y decimos esto sin victimismos identitarios ni insolidaridades separatistas.

Señora presidenta:

Ha dado usted en nuestro nombre un primer paso, pero quedan muchos más. Está roturando el camino mientras lo anda y algún día –más cerca que lejos, seguro– llegaremos al objetivo que colectivamente nos hemos marcado. Solo le pedimos que entienda que esta no es una apuesta personal de usted, sino un anhelo colectivo de toda la sociedad balear. No es el momento de protagonismos excluyentes ni de egoísmos egocéntricos. Es el momento de conseguirlo todos juntos.

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