Carta a…Podemos / Acosan como los nazis

Señores candidatos de Podemos:

En un acto sin precedentes en la vida política y social de las Illes Balears, han traspasado ustedes la línea roja de la legitimidad democrática. Han pisoteado la convivencia civil. Han demostrado sus apetencias inquisitoriales y sus raíces filosoviéticas. Han comenzado, en fin, a recorrer la tóxica senda que el nazismo y el comunismo antaño utilizaron con el acoso criminal en la misma puerta de sus domicilios y de sus comercios contra aquellos ciudadanos que disentían o discrepaban en los regímenes totalitarios de la línea oficial de pensamiento y acción.

Hemos regresado con ustedes al franquismo, cuando los ‘camisas azules’ de la Falange se plantaban delante de las viviendas de los intelectuales, maestros o, simplemente, de los que no iban a misa para insultarles y sembrar el miedo en las personas marcadas en sus dianas y, también, en sus familias, compañeros de trabajo, socios, colaboradores y clientes. Execrable práctica después también sufrida durante muchos años en el País Vasco por la impunidad con la que actuaron los terroristas de ETA y sus seguidores.

En un acción intimidatoria totalmente reprobable y rechazable, sus candidatos Antònia Jover, Lucía Muñoz y Pep Malagrava se han plantado delante de la farmacia que regenta José Ramón Bauzá en el Pont d’Inca Nou de Marratxí.

La violencia –señores de Podemos y señores Jover, Muñoz y Malagrava– se puede ejercer de muchas y diversas formas. Con la agresión física directa y, también, con los prolegómenos intimidatorios que la preceden: la amenaza, la intimidación y el acoso.

Expresar su discrepancia política con cualquiera acción que haya podido protagonizar José Ramón Bauzá en el pasado no les legitima a ustedes de ninguna de las maneras para someterle al linchamiento moral. Eso no es permisible bajo ningún concepto ni circunstancia y debemos y tenemos que rechazarlo de plano.

Ir a la puerta del domicilio o del comercio de alguien para fotografiarse con carteles, eslóganes, banderolas o lo que sea es puro y simple matonismo. Y matonismo, según define la Academia es “la conducta de quien quiere imponer su voluntad por la amenaza o el terror”. Por la amenaza y el terror.

Se lo vamos a poner fácil para que lo entiendan a la primera: ¿cuál habría sido su respuesta si un grupo de ciudadanos disgustados con sus políticas se hubieran plantado delante de la casa familiar, en Galapagar, de Pablo Iglesias e Irene Montero?

¿Lo entienden ahora, señores de Podemos?

Nuestra adormecida sociedad quizás vea solamente como una anécdota el capítulo de acoso que ustedes acaban de protagonizar. Pero no debe ser así. Es necesario llamar a cada cosa por su nombre y, por encima de todo y de forma inmediata, rearmarse éticamente frente a los que, como ustedes, quieren imponer, incluso por la fuerza del amedrentamiento, sus propias tesis frente a las que tienen el resto de los ciudadanos.

Ustedes no son mejores que nadie ni están por encima de nadie, señora Jover, señora Muñoz y señor Malagrava.

Se empieza con una foto delante de la casa o del comercio de un oponente político y se sigue, poco a poco, amplificando la intensidad de los acosos. Después vienen los insultos, las pintadas, la silicona en las cerraduras, los pinchazos en las ruedas de los coches, las pedradas en las cristaleras, las llamadas telefónicas a medianoche y todo un rosario de actos execrables posteriores e intrínsecamente asociados al odio y al supremacismo. Sí, señores de Podemos: al odio dirigido contra el que piensa distinto y al supremacismo de los que se creen por encima de los demás.

La sociedad, como ya ha hecho en lúgubres épocas anteriores, debe levantarse sin temores y decir alto y claro que no queremos convivir con personas que se sitúan por encima del resto de los demás simplemente por pensar distinto de los demás. La convivencia cívica en libertad nos ha costado demasiado conseguirla para que ahora lleguen personajes como ustedes y protagonicen actos de acoso a sus oponentes, se llamen Bauzá o se llamen cualquier otra cosa. Buscan el linchamiento social y aplicar el ostracismo a los que ustedes consideran menos ciudadanos que ustedes mismos. ¡Qué triste y que asqueroso es lo que hacen!

Señores de Podemos: no merecen ustedes ser considerados demócratas. No lo son y lo están demostrando imponiendo el acoso a la convivencia.

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