Soy homosexual y me gusta VOX

De todos es sabida mi condición de hombre homosexual y de derechas. Eso no es nuevo, como tampoco lo es la cansina batalla de andar justificando desde hace años ambas cosas. En mil ocasiones he explicado que la condición sexual en nada tiene que ver con la ideología política de cada uno. Y ahora, arrecian las críticas de los que una y otra vez (no se dan por enterados aunque la cosa es fácil de entender) andan con lo mismo. Pues lo quiero dejar claro, y al que le pique que se rasque: soy homosexual y me gusta VOX.
En esto de la sexualidad hay mucha demagogia. Desde la izquierda se nos quiere hacer creer que ellos son los garantes de los derechos de los homosexuales. Por ello reducen a los homosexuales a su mínima expresión, como si sólo fuéramos “buenos mariquitas” los que votamos a la izquierda. No han entendido nada. A nadie, homosexual, heterosexual, bisexual, asexual o lo que le quiera dar la gana, nadie puede decirle qué debe ser y qué debe pensar. Olvidan los del pensamiento único que somos personas. Y sí, nuestra condición sexual es importante, nos define, pero no es el todo. También tenemos inquietudes políticas, sociales o culturales de lo más diverso. Somos individuos, personas, cada uno con sus problemas, anhelos y circunstancias. Me niego a que se me quiera encasillar. Miguel Ángel Ariza sólo hay uno. Soy yo, y yo decido cómo quiero ser y lo que quiero pensar.
En tiempo de campaña electoral me fatiga ver cómo se vierten todo tipo de exageraciones o, con suerte, medias verdades malintencionadas sobre VOX y su planteamiento ante la homosexualidad. La izquierda ha lanzado una campaña de demagogia en nombre de los homosexuales. Esos esfuerzos por demonizar a VOX ni me representan y, ni mucho menos, nadie me ha pedido permiso para hablar por mí. ¿Cree la izquierda que los homosexuales somos tan simples que sólo nos interesa defender con quién nos metemos en la cama o con quién decidimos compartir nuestras vidas? ¿Creen que somos sus borreguitos? Nos reducen a maquinitas de fornicar, como si a un homosexual no le importaran asuntos como la economía, la política exterior, el medioambiente… Los homosexuales no somos las locazas simpáticas que votan sí o sí a la izquierda. Ni nos sentimos rechazados o marginados por VOX.
Lo cierto es que los tópicos de la izquierda nos reducen a estereotipos que deberían haberse superado hace tiempo. Y quiero que se me trate como persona, que no me digan qué debo hacer o pensar. Con quién decida ir yo es asunto mío. Por eso me gusta VOX, porque me tratan como lo que soy: una persona. Dicho está, y mil veces lo repetiré.

6 COMENTARIOS

  1. Soy homosexual y no me gusta nada Vox. Pero tengo que reconocer que Abascal tiene un morbazo capaz de poner perracas a las maricas que no entienden que quitando derechos a las personas es una política que no beneficia la buena convivencia

  2. Estupendo artículo Miguel Ángel. Eres l@ o mejor de lo mejor. No te canses NUNCA de luchar por tus condiciones. Eres, ante todo una maravillosa persona y eso es lo que importa. Lo demás son chorradas de gente inculta y con malas ideas. Una bessada guapo.

  3. Algunos no saben qué hacer ya para llamar la atención de alguien sin chupar una polla. Ojalá salga Vox, retrocedamos al fascismo y te reviente a ostias por marica.

  4. Hay dirigentes de VOX que defienden las pseudo terapias de “reconversión” contra la homosexualidad. A ti no te vendría mal apuntarte a alguna, y de paso leer un poco.

  5. Viva VOX, si algun dia ganan, tu como gay tendras que volver al armario. Dentro de él ( en el ámbito privado) serás libre para hacer lo que quieras. Pero olvídate de casarte, olvídate de sentirte libre en la calle, en el trabajo o entre los amigos. Te volverán a ridiculizar y a señalar. Quizás ese día te darás cuenta de las estupideces tan grandes que dices. Pero para ello tienen que ganar VoX y por suerte para ti y para todos, no creo que pase…. Doiut

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