Malú: “Albert, ¿estás bien?”

Detrás del telón Malú Rivera

La negativa del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, siquiera a hablar con Pedro Sánchez e intentar desbloquear el panorama político español, hace que muchos se cuestionen ahora la verdadera utilidad de C’s en el espectro político.

Susana Hernández, guionista y colaboradora de CANAL4 Diario, desde su particular visión de la realidad ficcionada, nos muestra la situación actual de C’s.

  1. HOSPITAL HM PUERTA DEL SUR DE MÓSTOLES – MADRID, POR LA TARDE

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, descansa en una de las camas del hospital tras sufrir otro severo ataque de gastroenteritis.

Aunque los médicos le han asegurado que no debe por qué preocuparse, el malestar debido a la fiebre hace que un hipocondríaco Albert Rivera empiece a plantearse cuánto tiempo de vida le queda.

Fruto de estas ensoñaciones nace ante él una figura: la de sí mismo.

ALBERT:

(Mirando a ambos lados, temeroso a la par que sorprendido)

¿¿¿Quién eres???

ESPÍRITU:

(En tono neutro)

Soy el espíritu de las elecciones pasadas.

ALBERT:

¡¡¡Pero eres yo!!!

ESPÍRITU:

Siempre adopto la figura de aquello que más ama la persona ante la que me aparezco. Así os sentís más cómodos.

ALBERT:

Pero… ¿eres real?

ESPÍRITU:

(Firme)

Soy todo lo real que quieras que sea.

ALBERT:

Está bien…

(Intentando asimilar la situación)

¿Y qué haces aquí? ¿Para qué has venido?

ESPÍRITU:

Para recordarte quién eres, Albert.

El espíritu flota por la habitación hasta sentarse a los pies de la cama de Albert Rivera.

 

ESPÍRITU:

¿Por qué te uniste a Ciudadanos? ¿Lo recuerdas? Yo te lo diré: para transformar el país.

(Hace una pausa, en la que le mira fijamente)

Ciudadanos era el partido perfecto, ¿verdad? ¿Cuál era su definición? Liberal progresista, demócrata, constitucionalista… Dónde quedó eso, Albert.

ALBERT:

¡Sigue estando!

ESPÍRITU:

Ah, ¿sí? Porque también recuerdo algo llamado transversalidad. Izquierdas, derechas… Nada importaba, erais de centro y eso os daba la oportunidad de pactar tanto con unos como con los otros… Os daba la oportunidad de elegir lo que es justo y hacer de España un mejor país. Pero ¿y ahora? ¡Te niegas si quiera a conversar con Pedro Sánchez! Cuando tú más que nadie sabes que la suma de PSOE y Ciudadanos constituye una mayoría sólida. Mi pregunta es: ¿Por qué? ¿No estarás llevando lo personal a lo político?

ALBERT:

(Refunfuñando)

España no merece el espectáculo que está dando Sánchez. Jamás podría pactar con alguien así.

ESPÍRITU:

Vaya, no me digas. ¿Y con quién sí? ¿Con Casado? ¿Con Abascal?

ALBERT:

(No muy convencido)

Tal vez…

ESPÍRITU:

¡Transversalidad, Albert! ¿Qué opinas de que ahora se os considere miembros del ‘trifachito’? ¿Te sientes cómodo siendo la tercera punta de su tridente?

ALBERT:

B-bueno y-yo…

ESPÍRITU:

Vuestros máximos dirigentes están dimitiendo, Albert, ¡ya no os queda ningún fundador en el partido!

ALBERT:

(Señalándose a sí mismo)

¡Pero es que YO soy Ciudadanos! ¡YO!

 

ESPÍRITU:

(Suspira)

Albert, ¿dónde están todas las causas sociales que el partido quería defender? Intentasteis subiros al carro del feminismo, al del LGBT… ¿Por qué no hacéis lo mismo ahora?

ALBERT:

¡Ya lo intentamos!

(Protesta)

¡Intentamos participar en el día del Orgullo y prácticamente nos echaron a patadas!

ESPÍRITU:

(Suelta una risa sarcástica)

¿Y qué esperabais habiendo hablado de pactar con Vox, el partido homófobo por excelencia? ¿Qué os recibieran entre vítores y aplausos?

ALBERT:

Desde luego, no que se nos discriminara directamente por nuestra ideología…

ESPÍRITU:

Vuestra supuesta “ideología” iba directamente contra ellos, Albert. Puedes mentir a tus votantes y a la prensa, pero no puedes mentirte a ti mismo: estabais allí para hacer campaña, porque sabíais que eso pasaría y podríais utilizarlo a vuestro favor.

ALBERT:

(Niega fervientemente)

No, no. ¿Sabes qué? ¡Estoy harto de esto! Harto de que todos, incluido tú, juzguen absolutamente todo lo que hago. ¡Y no lo necesito! Tengo a una mujer preciosa a mi lado y dinero de sobra para no tener que volver a trabajar nunca más. ¡A la mierda la política! Estoy cansado de comerme siempre los marrones de todos, nunca mejor dicho.

El espíritu intenta hablar, pero Rivera agita con energía los brazos sobre él, haciendo que éste se disuelva en una bola de humo.

En ese momento, Albert se despierta. Todo había sido un sueño, una alucinación, fruto de la fiebre.

A su lado, Malú le mira con ternura, sosteniéndole una mano.

MALÚ:

¿Estás bien?

ALBERT:

(Sonríe)

Ahora sí.

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