Rivera no quiere volver al Pacto del Abrazo a pesar de seguir perdiendo fuelle

Rivera El Abrazo

La memoria, a veces, puede fallar pero la hemeroteca no. Era el 24 de febrero de 2016 cuando se produjo lo que se conoce como “el Pacto del Abrazo”, aquello que muchos sueñan volver a ver en breve en nuestro país, aunque pueda tratarse de un “mal menor”. La unión de PSOE y C’s en un claro ejercicio de responsabilidad en beneficio de todo el país.

Los protagonistas indiscutibles del Pacto del Abrazo fueron el líder socialista, Pedro Sánchez, y el de Ciudadanos, Albert Rivera. El Pacto del Abrazo no recibe ese nombre por la efusividad con la que ambos rubricaron el acuerdo, un pacto que nacía con ansias de ser una segunda Transición, sino porque se escenificó bajo la obra El Abrazo del pintor Juan Genovés (Valencia 1930). Y no fue casualidad.

ICONO DE LA TRANSICIÓN

El Abrazo, obra cumbre de Genovés realizada en 1976, tiene mucha historia. Desde el 2016 puede verse en el Congreso de los Diputados, cedido por el Museo Reina Sofía. Se considera la obra más representativa de la Transición y uno de los principales símbolos de la democracia.

En 1976, recién muerto el dictador Franco, Juan Genovés recibió el encargo de realizar un cartel para Amnistía Internacional. Así nació El Abrazo, del que se imprimieron más de 500.000 carteles que llegaron a todos los rincones del país. El Abrazo, en su contexto histórico es un verdadero icono.

Pues bien, tras el ejercicio de responsabilidad política que realizó aquel ya lejano 2016, Albert Rivera, en beneficio de todo el país y en que la maquinaria de PSOE y C’s estuvo trabajando arduamente para acercar posturas, no ha vuelto a haber ni rastro de ese sentido de estado.

RIVERA SE RESISTE

Albert Rivera se ha plantado. No quiere ni oír hablar de Pedro Sánchez. Las relaciones entre ambos líderes nunca han pasado de la cordialidad pública, pero de ahí a ni siquiera querer reunirse…

A pesar de que no son pocos los españoles que, ante el panorama político (totalmente alejado ya del bipartidismo) querrían ver la reedición del Pacto del Abrazo, o al menos una abstención naranja que ayudase a conformar gobierno… Rivera se resiste. Todo sea por no repetir elecciones y dotar, de una vez por todas, de estabilidad a toda la nación.

Lejos queda la centralidad que predicaba Rivera para con su formación. Esas posibilidades de pacto a derecha e izquierda. Esa facultad de controlar a aquellos de los que no se fía…

Y mientras Rivera se sigue pensando hacia dónde ir, su formación más se aleja de ese espíritu de transversalidad perdiendo la verdadera utilidad política que pudo haber tenido, a la vez que pierde fuelle a pasos agigantados.

Cuanto más se aleja Rivera del espíritu del Abrazo, más se desploma su formación. La última encuesta del CIS, la publicada hace dos días y realizada a principios de julio, sigue apuntando al descenso de la formación naranja. Otra caída estrepitosa. Cuanto más renuncia Rivera a los principios que antaño sedujeron a muchos, viendo en el naranja el color de la oportunidad, el cambio, el equilibrio… más fuerza pierde la formación.

Si bien los números y maneras de Tezanos al frente del CIS podrían discutirse, todo apunta que, de repetirse las elecciones, el más favorecido seguiría siendo Pedro Sánchez.

Parece que a alguien le funciona muy bien la estrategia trazada, mientras que a otros algo les está fallando y no son capaces de poner orden y lógica en sus decisiones.

Tomen nota más de uno: el ego excesivo distorsiona la realidad, carece de humildad.

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