Biel Company: “No somos nadie”

Detrás del telón Company

Tras los últimos resultados electorales, el Partit Popular de Balears no pasa por su mejor momento. El liderazgo, o incluso las propias ganas de continuar, de Biel Company están en entredicho.

La colaboradora y guionista de CANAL4 Diario, Susana Hernández, una vez más, recrea en forma de ficción guionizada aquello que podrían ser los pensamientos de Biel Company una mañana de agosto…

  1. SEDE DEL PP – CARRER PALAU REAL, POR LA MAÑANA

Biel Company, presidente del Partit Popular de Balears, entra en la sede de su partido en la calle Palau Reial de Palma. A pesar de ser día laborable, el edificio se encuentra completamente vacío, reflejando a la perfección el sentimiento de soledad del presidente.

Biel llega a su despacho del segundo piso y se sienta frente a su escritorio. Al no tener a nadie con quien hablar, decide sacar su iPhone y comenzar una conversación con su asistente personal.

BIEL:

Hola, Siri.

SIRI:

Buenos días, Biel. ¿En qué puedo ayudarle?

BIEL:

Me siento solo, Siri, aquí nunca viene nadie. Necesito encontrar a alguien que me sustituya cuando yo ya no esté… ¡A un buen heredero!

(Empieza a divagar)

Alguien que sea ambicioso… ¡Como yo! Yo, que logré ser presidente tan solo siete años después de ser elegido conseller d’Agricultura, Medi Ambient i Territori; sin ser siquiera afiliado al PP. Alguien que ame a los medios y a quien los medios amen… alguien inteligente, alguien dinámico, alguien con iniciativa… ¡Alguien como yo!

SIRI:

Lo siento, no le he entendido.

BIEL:

(Decidido)

Siri, llama a Marga Prohens. Es directa y tiene un estilo agresivo. Fue una perfecta número dos… ¡Servirá como número uno!

SIRI:

Llamando a Marga Prohens.

Biel Company cambia de opinión en el último momento y cuelga la llamada.

BIEL:

No, ella no. Ahora es diputada en Madrid y estará de vacaciones ya en Sa Colònia, ¡es tan buena que el propio Casado no paró hasta llevársela! Tuve que renunciar a ella a cambio de que no fuese Maria Salom a calentar sillas a Madrid… Que incluso así, lo consiguió…

(Reflexivo)

Espera, ¿María Salom? Tal vez ella… Sí, podría valer. Siri, llama a María Salom.

SIRI:

Llamando a María Salom.

De nuevo, Biel Company se arrepiente y cuelga la llamada.

BIEL

(Para sí mismo)

¡No, ella no! ¿Cómo va a ser mi sucesora si ya se armó la de San Quintín cuando Casado quería que fuese ella la diputada del PP balear? Mejor que siga en el cementerio de elefantes que es el Senado… y no se despierten los fantasmas del pasado…

(Suspira)

¿Y Marí Bossó? ¡Vicent sí que es bueno! Tiene gancho, inteligencia, buen trato y ha salvado los muebles en Eivissa… pero no, no creo que le pueda convencer tan fácilmente. Vicent no es como Isern, que cuando huele poltrona, postureo y poder, mueve el rabo. Y luego, cuando hay que chupar banquillo, huye como las ratas.

(Cada vez más enfadado)

¡Coño! ¡Si ya lo hizo una vez! Le sustiyeron por Marga Durán que, por muy leal y todo lo buena chica que sea, la verdad es que es floja como candidata. Y para colmo, cuando le pedí que volviera, ¡encima tuvo las narices de decirle a los medios que yo se lo imploraba! Para luego, como no, al ver que no podía gobernar, marcharse de nuevo como el crío que es. ¡Y yo no puedo quedarme sentado esperando para ver si al señorito Isern le apetece, o no, quedarse!

Frustrado, Biel Company da un golpe en la mesa. Por instinto, mira a su alrededor para comprobar si el ruido ha podido molestar a alguien. Luego recuerda lo solo que se encuentra.

BIEL:

Qué digo yo de buscar un heredero… ¡Si es que aquí no hay nadie! Venga, hombre, que el único que hace algo en esta casa es Llorenç Galmés y ni él ha venido… Joder, que lo único que hemos sido capaces de hacer como principal fuerza de la oposición es pedir la tontería esa del certificado de catalán a los asesores… ¡Esto es una tomadura de pelo!

(En tono melancólico)

Si ya lo decía yo en campaña, que esto no era lo mío… que en Asaja todo era más fácil, con dos tractoradas estaba todo solucionado…

(Tratando de ser optimista, mirando a su alrededor)

Pero, bueno, ahora con la llegada de agosto quizá no noten que no somos nadie…

SIRI:

Lo siento, no le he entendido.

BIEL:

(Bufa)

¡Vete a la mierda, Siri!

Biel Company tira su teléfono al interior de su maletín y, visto que no hay nadie más en la oficina, decide invertir bien su tiempo y pasar la mañana jugando al Tetris en el ordenador.

 

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