¿Quieres independencia? Pues la vas a tener…

Detrás del telón infanta Elena Victoria Federica

Tras la polémica por la publicación de fotos en bikini de Victoria Federica, hija de la infanta Elena, la guionista y colaboradora de CANAL4 Diario, Susana Hernández, recrea una hipotética conversación entre madre e hija…

  1. RESIDENCIA DE LA INFANTA ELENA, POR LA TARDE

Al darse a conocer en diferentes medios de comunicación algunas fotos de su hija, Victoria Federica, en bikini; la infanta Elena entra en cólera e irrumpe en su habitación para darle una de sus ya famosas reprimendas.

ELENA:

(Lanzando al suelo diferentes revistas y recortes de noticias)

¡¿Me puedes explicar qué es esto?!

VICTORIA FEDERICA:

(Con sequedad, permaneciendo en la cama con el móvil)

¿El qué?

ELENA:

Viva Fútbol, Mundiario, Antena 3, ¡HOLA!, La Información… ¿Sabes qué tienen en común? ¡Todos ellos hablan de tus fotos en bikini! ¡¿Pero cómo se te ocurre?!

VICTORIA FEDERICA:

Joder, mamá, ni que tú nunca hubieras usado uno, todo el mundo lo hace, es lo normal. ¿Qué prefieres? ¿Qué vaya en ‘topless’?

ELENA:

¡Y una mierda vas a ir tú en ‘topless’! Pero sabes cómo es la prensa rosa de este país, ¡debiste asegurarte de que nadie te viera!

VICTORIA FEDERICA:

(En tono burlón)

¿Y qué hago? ¿Me compro unos prismáticos y me dedico a buscar ‘paparazzis’ cada vez que vaya a un sitio?

Victoria Federica deja de mirar a su madre y vuelve a centrarse en su móvil. La infanta Elena, indignada ante esto, se acerca y prácticamente se lo arranca de las manos.

VICTORIA FEDERICA:

(Protesta)

¡EH!

ELENA:

Un iPhone último modelo, bolsos con valor por miles de euros… ¡¿y así me lo pagas?! ¡Te he dejado este verano hacer todo lo que te ha dado la real gana! Que si vacaciones en Grecia, que si irte a Sotogrande con tu padre, que si conciertos en Marbella… se te ha acabado este chollo, señorita.

VICTORIA FEDERICA:

¡Pero eso no es justo!

ELENA:

¡No vengas a decirme ahora lo que es o no justo! Antes eras una niña tan buena… nunca alzabas la voz, jamás nos contrariabas a tu padre y mí, no eras partícipe de absolutamente ninguna polémica… ¿y ahora? ¡Estás despendolada! ¡Ha sido cumplir los dieciocho y volverte loca! Pareces una… una…

(Buscando la palabra adecuada)

VICTORIA FEDERICA:

(Con ironía)

¿Una adolescente normal?

ELENA:

Te guste o no, no eres una adolescente normal.

(Tajante)

Ya bastante tuve yo con tu hermano como para que encima ahora me vengas con estas. ¿Qué quieres? ¿Acabar como él? Ya no tengo esperanzas en Froilán, ¡pero tú estás a tiempo de cambiar!

VICTORIA FEDERICA:

(Levantándose, desafiante)

¡Pero es que yo no quiero cambiar! Te guste o no, sigo siendo una adolescente. Y, si eso implica ir en bikini o salir de fiesta, pienso hacerlo. Pensé que precisamente tú me entenderías. ¡Anda que no te perdías ningún concierto en las Ventas cuando tenías mi edad!

ELENA:

No, si lo de la música y los conciertos de reguetón es lo de menos. ¿Pero qué me dices de cuándo decidiste que era buena idea subir una foto tuya arropando a un cerdo vietnamita con la bandera de España? ¡Por el amor de Dios, está prohibido tener esos animales! Y, para colmo, tienes que meter la bandera; justo después del escándalo de Dani Mateo por sonarse con ella. ¿Qué esperabas que fuera a pasar?

VICTORIA FEDERICA:

¡No esperaba nada, mamá! ¡Simplemente no lo pensé! ¡No pensaba que fuera para tanto! Pero no voy a disculparme por un error que ya no puedo cambiar.

ELENA:

No, si ese es tu problema. Haces lo que te da la gana y luego esperas que otro lo arregle porque, “como ya no puedes cambiarlo” …

(Imitándola)

¿Sabes? Ya que fuiste a ver El Rey León con tu abuela se te podría haber quedado la frase de “puedes huir del pasado o aprender de él”. ¡Me tienes harta, Victoria Federica! ¡Muy harta!

VICTORIA FEDERICA:

(Soltando una risa sarcástica)

¿En serio vas a usar frases de Disney para darme lecciones de moralidad? ¡Tú sí que me tienes harta! Si aún tenía alguna duda se acaba de ir… ¡hasta aquí he llegado! ¡Voy a irme de casa y a vivir con mi novio!

(Saliendo de la habitación, dando un portazo tras ella)

ELENA:

(Gritando, para que la oiga a pesar de haberse marchado)

¡Ya me gustaría ver cuánto aguantáis el torerito y tú! ¡Te crees que el mundo es de color de rosa porque toda tu vida has vivido en una burbuja, pero las cosas no son así!

La infanta suspira, agotada, y se sienta en la cama de su hija, enterrando el rostro entre sus manos.

ELENA:

¿Quieres independencia? La vas a tener… pero luego no me vengas llorando.

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