Detrás del telón / Sofía y Paloma, las dos reinas madre de España

El recibimiento y el tratamiento protocolario oficial otorgados a Paloma Rocasolano, madre de la reina Letizia, en su reciente visita a Cuenca ha provocado sarpullidos en la Casa Real.

Susana Hernández, guionista y colaboradora de CANAL4 Diario, recrea desde la ficción un hipotético encuentro entre las dos reinas eméritas, la de verdad y la otra.

  1. MUSEO DE ARTE ABSTRACTO, CUENCA – POR LA MAÑANA

Aunque la intención de Paloma Rocasolano, madre de la reina Letizia, era realizar una visita privada por la ciudad, su llegada no ha hecho sino llamar la atención de todos los medios de comunicación de Cuenca.

Tras ser recibida por el alcalde, Darío Dolz, Paloma decide visitar el Museo de Arte Abstracto junto a su grupo de amigos, entre los que se encuentra el concejal José Ignacio Albentosa.

En un momento dado, se separa de ellos para admirar una de las obras. Está tan ensimismada en ella que no se da cuenta de la llegada de otra mujer, con la que choca al retirarse.

Paloma se apresura a disculparse, o al menos eso hace hasta que descubre la identidad de la otra mujer: Sofía, su “Co-Reina Madre”.

PALOMA:

Ah, eres tú.

SOFÍA:

(Con ironía)

Yo también me alegro de verte.

PALOMA:

(Fuerza una falsa sonrisa)

No sabía que venías hoy a la ciudad. De haberlo sabido, yo no lo habría hecho.

SOFÍA:

Bueno, al contrario que tú, querida, yo sé mantener la discreción.

PALOMA:

(Ofendida)

¿Perdona? ¡Fui a todos los actos de Leonor en Asturias, incluyendo el de la cueva de la Virgen de Covadonga, sin que la prensa ni se enterara! Lo de hoy solo ha sido un error. Soy la primera que no soporta nada de todo esto.

SOFÍA:

Claro… recibir saludos y elogios debe ser agotador. Por no hablar de los regalos.

(Mirando la pieza de cerámica que sostiene Paloma en la mano)

Es del ceramista Rubén Navarro, ¿verdad? Supongo que el alcalde te la habrá dado en recuerdo de tu visita.

PALOMA:

(Desafiante)

Así es. ¿Algún problema?

SOFÍA:

No, no, ninguno en absoluto. Excepto… que buscas recibir todos los beneficios de ser una reina… sin realmente serlo.

PALOMA:

(Con aire chulesco)

Sofía, te guste o no, soy tan reina madre como tú.

SOFÍA:

(Escandalizada ante la comparación)

¡Yo he sido reina consorte! Me he ganado con creces este derecho. ¿Pero tú? ¡Para ti no ha sido más que un regalo venido del cielo! Simplemente tuviste suerte de que tu hija lograra engatusar a mi pobre Felipe. A él le prometí que trataría de llevarme bien con ella, pero nunca dijo nada acerca de ti.

PALOMA:

(Poniendo los ojos en blanco)

Qué suerte la mía.

SOFÍA:

(Tras una pausa)

¿Sabes? Estaba equivocada. Sí que eres una reina… ¡una reina de la hipocresía!

PALOMA:

(Sin dar crédito)

¿¿¿Perdona???

SOFÍA:

Como lo oyes. Te paseas por ahí con la ropa de marca que tu hija te va prestando y con las mil operaciones de cirugía estética en las que ambas vais a juego. Y yo que pensaba que eras de izquierdas, fíjate, ¡la reina del pueblo! Parece que olvidamos eso cuándo más nos conviene.

PALOMA:

No te equivoques, de izquierdas, a mucha honra. Además de republicana, por cierto.

SOFÍA:

Oh, ¡por favor! Si se instaurara la república perderías todo lo que tienes. Te conviene tan poco a ti como a mí.

(Se acerca a ella)

Allá cada una con su ideales y su hipocresía, ¿no? A mí ni me va ni me viene. Sin embargo, no toleraré que adoctrines a mis nietas con semejantes idioteces.

PALOMA:

¡Son solo unas niñas! ¡No voy a hablar con ellas de política!

SOFÍA:

¡Ya no son unas crías, Paloma! Por mucho que tu hija se empeñe en vestirlas como tal.

PALOMA:

Aquí lo único que ocurre es que estás celosa. ¡La gran Sofía Margarita Victoria Federica está celosa! No soportas que sea a mí a quién encargue siempre tu hijo cuidar de las niñas cuando salen de la Zarzuela.

SOFÍA:

(Enfurecida)

Tu hija le ha lavado el cerebro a mi pobre Felipe, pero algún día se dará cuenta de su error y…

PALOMA:

(Interrumpiéndola)

¿Y qué? ¿Se divorciarán? ¿Cómo tú con tu marido tras todas esas…?

SOFÍA:

(Interrumpiéndola a ella también)

¡¡¡Eso es muy distinto!!!

PALOMA:

Ya, pero bien que llevas años echándome en cara mi divorcio con Jesús.

(Citando anteriores palabras de Sofía)

Parece que olvidamos eso cuándo más nos conviene.

La reina emérita está que echa humo, incapaz de articular palabra por la rabia que recorre sus venas.

En ese momento, un grupo de reporteros, con cámaras incluidas, aparece por el pasillo.

A Sofía no le queda más remedio que irse en busca de un escondite y así asegurar que su llegada a la ciudad siga siendo un secreto. Ante esto, Paloma suelta una sonora carcajada, para luego proceder a posar ante los medios.

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