Detrás del telón / Letizia en la planta joven de El Corte Inglés

La televisión pública de Alemania ha emitido un comentado documental en el que la reina Letizia adquiere un destacado protagonismo positivo. Pero en Alemania no siempre se valora igual a la Familia Real española. De hecho, se comenta en sus más destacados medios de comunicación el perfil muy dependiente de la princesa Leonor y la infanta Sofía de sus padres.

Susana Hernández, colaboradora y guionista de Canal4, recrea desde la ficción estas circunstancias.

  1. SECCIÓN DE ROPA, EL CORTE INGLÉS – POR LA MAÑANA

La reina Letizia, cansada de mantenerse encerrada y de tener que aguantar los comentarios de su familia política tras la operación a corazón abierto del rey emérito Juan Carlos I, decide salir a despejarse y aprovecha para relajarse yendo de compras: el verano ya está terminando y sus hijas necesitan ropa nueva para la temporada de otoño.

La reina entra en El Corte Inglés y se dirige a una dependienta.

LETIZIA:

(Con educación)

Hola, buenos días.

DEPENDIENTA:

(Amable)

Buenos días, bienvenida. ¿Buscaba algo en concreto?

LETIZIA:

Sí, me gustaría mirar algo de ropa para mis hijas.

DEPENDIENTA:

¿Qué edad tienen?

LETIZIA:

La mayor tiene trece, casi catorce. La pequeña doce.

DEPENDIENTA:

(Sonríe)

Perfecto, la acompaño a la Planta Joven y vemos qué encontramos.

La dependienta guía a la reina, quien está encantada de que no la haya reconocido, hasta esta sección.

En ella se encuentran vestidos de lentejuelas, camisas con el hombro al descubierto, shorts, minifaldas e infinidad de tacones.

LETIZIA:

(Horrorizada)

¡¿Pero… qué es esto?!

DEPENDIENTA:

(Confusa)

Es la sección juvenil, todas las chicas de entre doce y dieciséis años llevan ropa de aquí.

LETIZIA:

¡No mis hijas! ¡¿Pero qué clase de niña se pondría algo así?!

(Cogiendo un top de una de las perchas)

DEPENDIENTA:

Señora, con todos mis respetos, eso es lo que se lleva ahora…

LETIZIA:

¡¿Señora?! ¡¿Pero tú sabes quién soy yo?! ¡¡¡Soy la reina de España!!!

DEPENDIENTA:

(Reconociéndola al fin, escudándose)

Oh, mil perdones, mil perdones. No llevo mucho en el país, aún me cuesta reconocer las caras de los personajes públicos.

LETIZIA:

(Algo más tranquila)

¿Ve? ¡Ahí está el problema! Esta debe ser la ropa que se lleva en su país, pero en España las cosas son muy diferentes. Somos más… recatados, tenemos mejor gusto. ¿De dónde dice que es usted?

DEPENDIENTA:

(En un susurro)

De Alemania…

LETIZIA:

En ese caso, normal que pienses así. He visto todos esos artículos en… ¿cómo se llamaba esa revista, o periódico, o lo que sea? ¿Bunque?

DEPENDIENTA:

(La corrige)

Bunte.

(Algo temerosa, con cautela)

Y no es solo por la ropa… ¿quiere que le dé mi opinión?

LETIZIA:

(Con ironía)

Por favor.

DEPENDIENTA:

Verá, la ropa que llevan… es bonita, no digo que no, pero es de niñas de ocho años como máximo. Dan un poco la impresión de estar algo sobreprotegidas, ¿puede ser? Dice que la mayor va a cumplir catorce años y, sin embargo, nunca se la ha visto sin ir cogida de la mano o arropada por alguno de ustedes. Ya sea yendo al cine, al ballet o al mercadillo de Pollensa… esto es así. ¿Qué clase de adolescente se comporta así?

LETIZIA:

(Tratando de mantener la calma)

Es que Leonor no es una adolescente normal, ¿sabe? Algún día será la reina de España y tenemos que protegerla.

DEPENDIENTA:

¿Protegerla de qué? Precisamente al ser la futura reina debería ganar confianza en sí misma, mostrarse más espontánea, ¿sabe? Pero esto casi lo logra mejor la pequeña. Con su protección solo están logrando criar a una niña tímida e insegura.

LETIZIA:

(Ofendida)

¡¿Pero cómo se atreve?!

DEPENDIENTA:

Bueno, me ha pedido mi opinión, seño… majestad.

LETIZIA:

¡Por menos opiniones que ésta ha ido la gente a la cárcel! ¿Cómo se llama usted? ¡Acaba de incumplir la Ley Mordaza!

DEPENDIENTA:

Majestad, solo le he repetido lo que la prensa alemana dice…

LETIZIA:

(Ya fuera de sus cabales)

¡Pues han incumplido la Ley Mordaza también! ¡Los llevaré ante la justicia!

DEPENDIENTA:

¿A todo el país…?

LETIZIA:

Sí, si hace falta.

La reina se marcha de allí echando humo, dejando tras de sí a una confusa dependienta y todos sus deseos de poder disfrutar de un “día de relax”.

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