30 años de la gran torrentada del Llevant

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Imagen cedida por Setmanari Felanitx

Hoy, 6 de septiembre del 2019, se cumplen exactamente 30 años de la que (hasta hace poco) se consideraba la peor inundación registrada en el Llevant de Mallorca.

Desgraciadamente, la historia es cíclica y el paso del agua no puede modificarse al gusto del ser humano. Así, el pasado 9 de octubre se convirtió en la fecha que será recordada por todos, como la peor tragedia natural que azotó el Llevant mallorquín en la historia reciente. La torrentada de 1989 quedó relegada a un segundo puesto.

Aún así, y habiendo vivido ya la primera torrentada de 1989, son pocos los vecinos del Llevant que han olvidado sus nefastas consecuencias, a pesar de haber transcurrido ya tres décadas.

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Avenida del Torrent de Manacor el 6 de septiembre de 1989

Manacor y Portocolom fueron los núcleos más afectados, pero no los únicos. En ambos lugares las precipitaciones registradas superaron los 250 litros por metro cuadrado. En las inundaciones de 1989 perdieron la vida tres personas (una mujer y dos menores de edad), todas ellas trabajadores del hotel Cas Corso, en el núcleo costero felanitxer y construido en el cauce del torrente.

Se registraron además, numerosos daños materiales. Aún hoy en día, en algunos locales cercanos a la Avinguda manacorina del Torrent, aún puede observarse la marca del agua, superior al metro de altura.

Sant Llorenç, Artà, Capdpera, Campos, Felanitx y Santanyí también acusaron los estragos del temporal. De hecho toda la comarca fue declarada zona catastrófica. La Reina Sofía se acercó personalmente a la zona del desastre para conocer de primera mano las consecuencias de la torrentada, un hecho que en aquel momento fue muy valorado por los afectados.

EL CIELO ENNEGRECIÓ

En su edición de esta semana el Setmanari Felanitx dedica un reportaje especial a la gran torrentada de 1989 que afectó especialmente al municipio de Felanitx. En su crónica, Gori Vicens explica con detalle cómo se vivió el desastre en la comarca felanitxera.

Miércoles 6 de septiembre del 1989. A pesar de haber pasado 30 años, aquel día y sus consecuencias todavía están muy presente en de la memoria de muchos de nosotros. Aquella mañana cayó un diluvio que causó estragos tanto a nivel material como en personas.
A partir de las 8 de la mañana en Felanitx y un poco más tarde a Portocolom, el cielo ennegreció, casi parecía el anochecer, y en poco tiempo las calles se convirtieron en verdaderos ríos, arrastrando a su paso todo tipo de objetos, vehículos y una gran cantidad de piedras y tierra.
Las crónicas de este Setmanari de hace 30 años, informaban que en poco menos de dos horas cayeron entre 160 y 200 litros (en algunos puntos se calcula que más, pero los pluviómetros se vieron desbordados) de lluvia torrencial.
Las inundaciones en Felanitx, Portocolom y otros núcleos de población y numerosas casas de campo fueron solo un cariz de la tragedia, que en las zonas bajas de las poblaciones y en almacenes y comercios revistieron un dramatismo especial.
En Felanitx, los barrios de Ses Eres, calles Campos, Ernest Mestre, Ramon Llull y sus alrededores, las casas fueron invadidas por el agua y el barro hasta unos niveles muy considerables –en algunos lugares la altura se acercaba al metro- y se dieron algunos casos de pérdida total de menajes y graves daños en las edificaciones.
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Imagen cedida por Setmanari Felanitx

En Portocolom revistieron un cariz más trágico, puesto que en el hotel Corso se inundó en la planta inferior del establecimiento y la riada arrastró y ahogó a tres trabajadores del hotel, una mujer de 42 años Eulàlia Bennàssar, y dos jóvenes de 17 años Carlos Iglesias y Antonio Alcolea.

Los torrentes de Cas Corso y del Pla de sa Sínia, que abocan dentro del puerto, borraron por unas horas los límites del mar y provocaron grandes perjuicios a las casas que limitan con el Pla de sa Sínia: la avenida Tamarells y la primera parte de la calle Pescadors.
En Felanitx, resultó especialmente afectado el cementerio, parte de la pared del cual cayó, y Sa Font que quedó llena de agua y barro.
Todas las carreteras quedaron gravemente afectadas, principalmente la de Portocolom, Cas Concos, Es Carritxó y s’Horta, resultando todas ellas intransitables durante algún tiempo. El puente de la carretera d’Horta, cerca del cementerio se derrumbó y los caminos rurales intransitables, muchos de ellos quedaron borrados.
Felanitx, hasta pasado mediodía quedó totalmente aislado, puesto que se tuvieron que retirar toneladas de residuos en muchos lugares y la línea telefónica también estuvo desconectada en ciertos sectores.
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Imagen cedida por Setmanari Felanitx

Las primeras autoridades autonómicas se trasladaron tan pronto como tuvieron noticias a las zonas devastadas, principalmente a Portocolom. En aquel momento, el presidente del Gobierno Balear era Gabriel Cañellas, el del Consell, Joan Verger, el del Parlament, Félix Pons, el delegado del Gobierno español, Gerard García y el alcalde de Felanitx, Cosme Oliver.

El ministro José Barrionuevo también visitó la zona y la Reina Sofia se desplazó en la mañana del jueves desde Madrid para consolar personalmente las familias de las víctimas mortales. El emotivo encuentro tuvo lugar en el local de la Tercera Edad, que se encontraba muy cerca de la entrada del Port.
En las semanas posteriores se fueron reconstruyendo las zonas devastadas.
Las preguntas que mucha gente se hace: “30 años después, si ocurriera una torrentada como aquella…¿que pasaría? ¿Se han subsanado las deficiencias? ¿Hemos aprendido?”, y muchas más preguntas que quedan en el aire tres décadas después.