Hipócrita es aquel que hace lo contrario de lo que dice… o sea: usted

Señor Pablo Echenique Robba, secretario de Acción de Gobierno de Podemos:

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha confirmado punto por punto y letra por letra la sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Zaragoza que le condena a usted por haber contratado irregularmente a un trabajador de forma reiterada durante dos prolongados plazos de tiempo.

Por si no lo ha entendido –o no lo quiere entender–, se lo reiteramos: ha contratado usted irregularmente a un trabajador. Una falta grave según nuestra legislación vigente y según el código ético de su propio partido que usted pastorea.

A esta persona la tuvo trabajando para usted personalmente, señor Echenique, sin ningún tipo ni de contracto ni de documento legal, desprotegida, a su suerte individual, sin el cobijo de la ley, sin tenerla asegurada, sin amparo de las normas que cobijan a los asalariados por cuenta ajena, sin haberla dado de alta en la Seguridad Social, sin cumplir las normas básicas constitucionales y las consecuentes leyes laborales y sociales españolas. En román paladino: ilegalmente.

Y todo esto, usted.

Usted, el secretario de Acción de Gobierno del partido Podemos, el negociador del pacto frustrado con el PSOE para dirigir España, el portavoz de los revolucionarios de las plazas del 15M, el que debía rescatarnos de las garras de los abyectos opresores, el nuevo Lenin, el fraterno compañero de la clase obrera, el faro que ilumina el camino hacia el nuevo futuro de las masas oprimidas. Sí, usted. Usted, señor Echenique.

Condenado por un juzgado y recondenado por un tribunal superior tras probarse de forma fehaciente e indiscutible que ha contratado ilegalmente a un trabajador no una, sino dos veces. A eso se le llama reincidir, regodearse en el incumplimiento. Y después nos intentará tapar la boca a todos los demás con sus palabras grandilocuentes. Qué hipocresía, que falsedad, que cinismo, señor Echenique. Así vamos y así funciona España. Y todavía no ha dimitido usted ni de sus cargos en el partido ni de su poltrona en el Congreso de los Diputados.

Por si nadie de los morados se ha atrevido a decírselo o usted ha preferido hacerse el tonto, le recordamos que el Código Ético de Podemos, aprobado en el congreso denominado Vistalegre II, señala en su artículo 14 que “los miembros de Podemos que tengan responsabilidades laborales deberán trabajar para garantizar el respeto de los derechos de las personas que están bajo su responsabilidad”. ¿Entiende que significa la expresión “garantizar el respeto de los derechos de las personas”?

Y, para añadir más agua a este pútrido charco, el apartado 4º del artículo 11 del reglamento que rige el funcionamiento de la Comisión de Derechos y Garantías de su propio partido señala que “infringir los derechos laborales de las personas” que están bajo la responsabilidad de un cargo de Podemos “se considerará una infracción muy grave”. ¿Sigue usted sin quererse enterar de nada?

Nos imaginamos que diría y haría, más alto que ancho, si estas mismas verdades incuestionables y por las cuales ha sido condenado las hubiera perpetrado un político de cualquier otro partido español. Sus aspavientos y zapatiestas llenarían horas y horas de los noticiarios de los medios de comunicación amigos de usted y de Podemos. Seguro.

No nos atrevemos ni a imaginar que, por los azares del destino, usted pudiera acabar ocupando, fruto de un pacto hasta este momento no consumado entre el PSOE y su Podemos, un ministerio de nuestro Gobierno de España. ¡Qué desafuero el tener sentado a la mesa del Consejo de Ministros a un condenado por contratar ilegalmente a un trabajador! ¡De traca! Una vez más seríamos el hazmerreir de Europa.

Señor Echenique:

¿Qué espera usted para dimitir? Ha sido ya condenado en primera y en segunda instancia. ¿Por qué se aferra a la poltrona? ¿Quizás porque fuera de ella no tiene usted donde agarrarse? ¿Por qué ha medrado en la política desde la más absoluta nada? ¿Por qué es usted otro ejemplo de los advenedizos que se han aprovechado de las carencias de nuestro sistema de partidos para apalancarse bajo el paraguas protector de un sueldo público sin saber hacer ni una o con un canuto? Sus hechos le definen, señor Echenique.

Y también su hipocresía por hacer todo lo contrario de lo que predica. Le definen su actitud falsa, de farsante de cantina, de embaucador, de trilero, de cínico de teatrillo. Váyase, señor Echenique.

Sea digno al menos en eso. Si no lo fue contratando ilegalmente a su asistente, si no fue capaz de asegurarlo en la Seguridad Social, de pagarle de forma legal su trabajo, si después se ha arrastrado con excusas vanas y mentirosas, si hasta hoy no ha tenido lo que debe tener un político que debe servir a la ciudadanía, aproveche ahora que hay un cambio de legislatura para hacer un mutis por el fondo. Desaparezca y deje de avergonzarnos. No queremos verle más asomándose a la pantalla de nuestros televisores y constatar también que, al mismo tiempo, es usted el portavoz de Podemos y el pirata que se saltó a la torera las leyes laborales españolas.

Y si usted no tiene el coraje de hacer lo que la ética la reclama, al menos que lo hagan sus compañeros morados de Podemos. Pero nos tememos que en esto, como en muchas otras cosas, los podemitas siguen teniendo dos varas de medir: la que nos quieren ajustar a todos los demás españoles y la que se aplican a ellos mismos. Usted, señor Echenique, es un ejemplo más de esta hipocresía morada, de la hipocresía de Podemos.

 

 

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