El COPIB pide no estigmatizar más a personas con autismo o discapacidad intelectual

El Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) hace un llamamiento a la solidaridad ciudadana para mostrar mayor empatía con el colectivo de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y personas con discapacidad intelectual, así como con sus familias, especialmente mientras se prolongue el estado de alarma en el país.

Desde el Colegio lamentan que se hayan registrado estos días numerosos incidentes en los que se ha hostigado y denunciado a estas personas y que se favorezcan conductas que contribuyen a la estigmatización de estos colectivos como obligarlos a identificarse a través de pañuelos, brazaletes y paraguas, como se ha propuesto.

Los profesionales de la Psicología de las Illes remarcan que algunas personas con diagnóstico TEA y discapacidad intelectual no tienen capacidad para entender qué es lo que está ocurriendo, ni por qué se sus rutinas se han visto alteradas a consecuencia del estado de alarma que vive el país. Asimismo, estas personas tampoco disponen de la capacidad de adaptación a su entorno y la ciudadanía tiene que ser sensible a sus especiales circunstancias y a las de sus familias, que están autorizadas a circular por las vías de uso público con el fin de poder realizar pequeños paseos que mejoren su estado de inquietud y posibles episodios de descontrol.

El confinamiento en los hogares afecta especialmente a las personas con TEA y discapacidad intelectual porque sus rutinas y los servicios de atención se han visto obligados a suspender la intervención, aunque muchos profesionales tratan de mantenerla a través de las nuevas tecnologías.

Desde el COPIB señalan que las familias pueden utilizar aquellas medidas que crean oportunas para poder realizar con sus hijos los necesarios paseos, pero reiteran que ninguna persona con TEA o discapacidad intelectual tiene la obligación de identificarse con una señal, que genera mayor estigmatización e incluso puede favorecer un uso inadecuado por personas que no lo padecen.

La ciudadanía tiene que comprender, que, en la actual situación de confinamiento, cada vez que una persona con TEA o discapacidad intelectual sale a la calle, su comportamiento no obedece a una conducta caprichosa, sino a una necesidad básica para su bienestar y salud mental.

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