No dude en importunar a Pedro Sánchez reclamando lo mejor para las Illes Balears

carta a... Francia Armengol

Señora Francesca Lluc Armengol Socías, presidenta del Govern de les Illes Balears:

No vamos a descubrirle a usted la pólvora sorda si le recordamos que gobernar nunca ha sido fácil. Ni lo es ni lo será. Aunque te respalde una mayoría estable en el Parlament, aunque las iniciativas empresariales y laborales surquen esplendorosas las procelosas aguas de la economía, aunque las disfunciones sociales estén adecuadamente controladas a través de políticas empáticas… aunque todo eso y mucho más fluya de forma relativamente positiva, los problemas siempre acaban manifestándose por doquier de forma espontánea y descontrolada y, por ello, dirigir una sociedad se convierte en una auténtica prueba hercúlea.

Y aún lo es más si aquello que bonachonamente llamábamos normalidad se ve trágicamente sacudida por una pandemia sanitaria mundial que va dejando cadáveres por allí por donde pasa.

Confirmando que la afectación negativa de la Covid-19 es, primero, planetaria y, después, europea y española, la realidad es que ha sido fundamental el papel que en nuestro país han protagonizado cada una de las comunidades autónomas en la lucha a brazo partido contra la enfermedad, su control posterior y, ahora, la resurrección del sistema económico, empresarial y laboral. Pese al ‘mando único’ monclovita decretado con alarma desde el Gobierno de España, sin los respectivos gobiernos autonómicos no habría sido posible la victoria que ahora oteamos débilmente más allá del horizonte.

Sin embargo, doña Francina, no debemos dejar que la sonrisa que ahora ya aparece en nuestros rostros se convierta en amnesia ante la realidad que hemos tenido que superar de forma denodada en los últimos tres meses.

Se han cometido errores, deslices y disfunciones. Algunos de ellos fruto doloso de la impericia y la incapacidad de los propios ejecutores de las directrices dictadas. Y otros, simplemente, porque las personas que debían aportar soluciones no son capaces de encontrar agua en el mar ni de ver tres sobre un burro. Y nos perdone los símiles pero hemos querido ser en esta exposición muy claros y muy directos.

Su labor –que, más allá de los habituales enfrentamientos ideológicos partidistas, ha sido considerada como muy positiva por la generalidad de la sociedad balear– se ha visto sorprendentemente cortocircuitada por el Gobierno de España. Sí, señora presidenta: por el Gobierno de España de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

No ha encontrado usted de forma frecuente y constante el deseado reflejo positivo en sus contactos con La Moncloa y las diferentes sedes ministeriales. Demasiadas veces aquello que desde la realidad balear nos parecía a todos nosotros de lógica inexcusable, desde el centro de la península se consideraban peticiones estrafalarias y fuera de contexto.

Para ejemplo de todo esto, dos botones:

Primero, el retraso inconsciente y pernicioso del permiso necesario del Ministerio de Sanidad del filósofo Salvador Illa al Plan Piloto que ha supuesto la reapertura segura y controlada de nuestras fronteras, aeropuertos, transportes, hoteles, oferta complementaria y playas al turismo alemán. Un auténtico éxito la de esta iniciativa reclamada por usted por activa, pasiva y perifrástica desde hace semanas y que tanto ha costado conseguir del Gobierno de España.

Segundo, la extensión hacia los meses futuros de los expedientes de regulación temporal de empleo ante una realidad empresarial y laboral balear que depende de la reapertura escalonada de los centros de trabajo ligados al turismo. Se está convirtiendo en una labor titánica hacer entender a quien se quiera poner al teléfono del Ejecutivo de Sánchez e Iglesias que una fábrica de coches es una cosa y un hotel otra, que el turismo se basa en la confianza y que esta confianza se debe conquistar día a día, poco a poco a través de ejemplos como el del Plan Piloto. Realidad ésta que no nos permite en Baleares reabrir todos los hoteles de golpe en una misma fecha sino poco a poco y de forma escalonada. Escalonamiento que exige, evidentemente, la prolongación de la vigencia de los ertes hasta, al menos, final de este año para poder re arrancar ya el próximo 2021 con todas las fuerzas posibles y plausibles.

No se lo han puesto fácil sus compañeros del Gobierno de España, doña Francina. Y tampoco se lo ponen fácil ahora. Usted, presidenta, ha reconocido estas dificultades institucionales con sus propias palabras y ante la sociedad a través de los medios de comunicación: “Somos una comunidad mal comprendida en Madrid”. Son palabras textuales de usted tras la enésima reunión dominical con el presidente Sánchez. A lo que ha añadido: “Muchas decisiones [del Gobierno Sánchez] han estado condicionadas por cuestiones que no tienen que ver con la situación de Baleares” y “tenemos que seguir reivindicando ante el Estado porque Baleares es una sociedad mal comprendida. Lo seguiré haciendo, con independencia de quien gobierne”.

Presidenta Francina Armengol:

Duro es luchar contra la realidad pandémica. Y más duro es tenerlo que hacer lastrada por la incomprensión del Gobierno de España, aunque usted presente siempre sus reivindicaciones ante las instancias superiores con el respaldo unánime de los agentes sociales baleares.

No afloje, no se rinda, siga, insista, persevere y, si es necesario, se empecine y sea obstinada en reivindicar aquello que usted cree justo para su comunidad y para sus conciudadanos.

No dude ni por un segundo que la dejaremos sola. Nunca será así. En esta reivindicación nos tendrá siempre a su lado.

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