¿Y para cuando la censura de la estupidez y la hipocresía?

opinión José María Sánchez con logo

Ya no recuerdo cuando vi Lo que el viento se llevó, aunque a buen seguro haga siete u ocho años. Hasta ese momento, yo no había visto una película tan larga, y cuando vi minutos antes que duraba cuatro horas exactas, por un momento me pregunté si aguantaría a la señorita Escarlata durante tanto tiempo. Por suerte, el tiempo pasó muy rápido durante esos 240 minutos que duró el filme.

A pesar de que la película contenía en todo momento un ritmo pausado, no pude despegar los ojos de la pantalla en ningún instante, algo en gran parte comprensible ya que a lo largo de toda la película sucedían todo tipo de historias. Desde romances, aventuras y guerras, hasta dramas familiares o amistades inolvidables. Dicho de otro modo, en aquella película tan solo faltaban los extraterrestres. Todo un torrente de emociones y sentimientos que me mantuvieron clavado en el asiento durante aquella noche hasta la una de la madrugada. De hecho, hace justo 80 años, Lo que el viento se llevó fue la gran triunfadora en los Óscar, al llevarse nada más y nada menos que ocho estatuillas ante rivales tan fuertes como El mago de Oz, La diligencia, Ninotchka o Caballero sin espada, estas dos últimas a mi juicio las mejores películas de aquel año tan prolífico en el séptimo arte.

Hace tan solo unas semanas, la gran mayoría de la gente conocía a Lo que el viento se llevó por ser aquella película tan larga y tan mítica que arrasó en los Óscar, al llevarse la gran mayoría de los premios a los que optaba. Sin embargo, esta realidad ha cambiado bastante si nos atenemos a lo que ha sucedido con esta película durante estos últimos días. Por lo visto, HBO Max (una de las muchas plataformas de cine y series que existen actualmente) eliminó el film de Victor Fleming de su catálogo de películas, tras atender las declaraciones del guionista John Ridley en un artículo que este escribió para Los Angeles Times, donde exponía los tintes racistas que rodean a Lo que el viento se llevó. Una decisión que en estos tiempos tan infantilizados acaba por no llamar demasiado la atención, y más si tenemos en cuenta la enorme tensión racial que existe actualmente en Estados Unidos tras la injustificada muerte de George Floyd.

Llama bastante la atención que haya personas que se sorprendan y se indignen porque una película de los años treinta ambientada en el siglo XIX tenga connotaciones racistas. En realidad, lo realmente llamativo sería que una película como esta no tuviera ningún atisbo de racismo, xenofobia o machismo. No podemos olvidar que hablamos de una película que se contextualiza durante la Guerra de Secesión americana. Si en la actualidad, por desgracia, todavía existe el racismo, ¿cómo no iba a existir hace 150 años? Una cosa es defender un mundo libre de racismo y machismo, y otro muy distinta es negar la realidad, que es lo que hacen muchos de estos censores del arte que estamos descubriendo durante estos últimos años. Asimismo, aunque resulta del todo punto indiscutible que una película siempre será un producto vinculado a la ficción, si de algo bebe el cine, los libros o las series es de retratar la realidad, por muy dura que esta sea, y esto fue lo que hizo en su momento Lo que el viento se llevó. Retratar a un país divido entre ricos y pobres, entre blancos y negros, entre unionistas y confederados.

Hemos de tener en cuenta que todo aquello que pueda ofender no puede ser censurado al instante, ya que son precisamente esas imágenes las que nos hacen recapacitar, y pensar en el tipo de sociedad que queremos construir en un futuro. De hecho, muchos de los mejores cineastas  de la historia se caracterizaron por su enorme atrevimiento a la hora de tratar los temas más incómodos. Desde Buñuel, Kubrick o Ford, hasta Hitchcock o Sam Peckinpah. ¿Qué sería de la historia del cine si todos esos creadores no hubieran podido retratar ese lado más oscuro y complejo del ser humano? No me cabe la menor duda de que si esa censura se hubiera producido en su momento, ahora tendríamos una cultura mucho más pobre y homogénea que aquella que disfrutamos actualmente.

PD: Por cierto, si hay algo de lo que carece Lo que el viento se llevó es de machismo. Pocas veces se ha visto en una película tan antigua a una mujer empoderada que hace lo que sea necesario para sobrevivir sin depender de un posible marido.

 

 

 

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