Letizia calza La Rioja, Leonor y Sofía prefieren Menorca

La Casa Real española invierte en producto local, de proximidad, de aquí. En estos momentos postcoronavíricos, huye de todo aquello que huele a foráneo, a extranjero.

Alguien en La Zarzuela, con la cabeza bien amueblada –seguramente la propia Reina Letizia–, ha decidido que es el momento de apostar por lo nuestro. Un gesto de agradecer ahora que la economía del país se ha derrumbado por el confinamiento y la falta de previsión de nuestros gobernantes.

Muestra de esta querencia por lo nacional es el vestuario que la real consorte ha lucido en la mayoría de sus desplazamientos a lo largo y ancho de la geografía hispánica en esta vuelta al país que protagoniza siguiendo a su esposo y para congraciarse con sus conciudadanos, que no súbditos.

Complementando perfectamente el vestuario de la Reina –siempre vestidos ligeros, coloristas y floreados, de falda con vuelo y tejidos naturales– destacan sus alpargatas. Llegado el verano, el calzado de Letizia Ortiz da un giro radical con respecto al habitual del invierno. Adiós al ante, la piel, los charoles, los tejidos elaborados y, también, a los tacones de aguja. Ahora lo que se lleva –y lleva la consorte– son alpargatas de algodón, lino  y esparto.

Sus favoritas, sin ninguna duda por la profusión con la que las usa, son las de la marca Macarena Shoes que, pese al rimbombante nombre hispanosajón, tienen su sede industrial situada en la localidad riojana de Arnedo.

Macarena Shoes era, hasta ahora, una casi desconocida empresa con un recorrido muy limitado. Una realidad que ha dado un vuelco en las últimas semanas gracias a la inapreciable colaboración de la cuestionada monarquía española.

Las alpargatas favoritas de Su Majestad la Reina son fabricadas al cien por cien en España, con productos elaborados también aquí y por obreros que son auténtica mano de obra casi artesanal española.

Los colores de los Macarena Shoes de Letizia Ortiz son siempre básicos: negro y blanco, crudo, rosa palo, azul celeste, ocre y beis. Quizás decorados con algunos pompones o borlas del mismo tejido que la alpargata y del mismo color.

Su precio es, asimismo, relativamente asequible por lo que se suele estilar en La Zarzuela con otras prendas: entre 60 y 100 euros el par.

Todo ello, una clara muestra del apoyo a la Marca España que se profesa desde la Casa Real. Un apoyo que también se extiende al calzado que lucen la Princesa de Asturias Leonor y la Infanta Sofía, aunque en este caso no es a través de las alpargatas Macarena Shoes, sino de las mundialmente conocidas y aplaudidas Pretty Ballerinas de Mascaró.

Pese a la evolución natural que están viviendo las jóvenes royals españolas –cada una de ellas, poco a poco, está mostrando su propia personalidad–, la impronta de su madre es muy evidente. Esta realidad hace que las dos herederas coincidan siempre en los pies. En el calzado que cubre sus pies y protege sus pasos: las Pretty Ballerinas que expanden el nombre de Menorca por todo el orbe mundial y pisan las alfombras más mullidas de los salones más exclusivos de París, Nueva York, Moscú, Tokio o, incluso, las petromonarquías árabes del Golfo Pérsico.

Muestra de esta devoción por los zapatos menorquines es que en las máximas celebraciones de la Casa Real española las dos hijas de Felipe VI calzan habitualmente esta marca. Un ejemplo como botón de muestra: en las fotografías oficiales que inmortalizaron la imposición por parte del Rey de la condecoración del Toisón de Oro a su hija Leonor, ambas niñas caminan sobre las obras de la familia Mascaró.

Y en la Fiesta Nacional de 2019, y en la apertura solemne de la legislatura, y en la entrega de los premios de la Fundación Princesa de Asturias…

Eso sí, las Prety Ballerinas están fabricadas con pieles y cueros más enjundiosos que las alpargatas de la Reina, realidad que se refleja en su precio: entre los 120 y los 160 euros el par.

 

 

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