Rafa y Mery construyen su nueva casa en Porto Cristo

En estos momentos de incertidumbre, los grandes proyectos deben ponerse en marcha. Esta parece ser la consigna que ha impulsado a Rafa Nadal a dar el ‘sus’ de arranque definitivo a las obras de construcción de su nueva casa en Porto Cristo.

En el solar de la Avinguda Joan Amer donde hasta hace poco podía verse una gran casona forrada de piedra mallorquina de gran raigambre y solera, las máquinas están excavando los cimientos del hogar en el que crecerá y se multiplicará la familia formada por el tenista internacional, su esposa Maria Francisca Perelló y los hijos que puedan llegar.

Y todo ello ahora, cuando Rafa se va a reincorporar al circuito tenístico internacional participando a final de este mes en el torneo de Cincinnati (Estados Unidos) y está a punto de cumplirse el primer aniversario de su sonada ceremonia matrimonial en Sa Fortalesa d’Albercutx de Pollença.

Aunque Rafa y Mery han llevado siempre sus asuntos personales desde la más estricta intimidad, es vox populi en el Llevant de Mallorca que los antiguos propietarios del lugar reclamaban a los posibles compradores 5 millones y medio de euros, aunque parece ser que las habilidades negociadoras de la familia Nadal consiguieron el privilegiado enclave por ‘solo’ 4 millones de euros.

El solar ocupa 7.000 metros cuadrados en lo alto de un acantilado que se asoma al puerto de Porto Cristo y al Mediterráneo. De hecho, una escalera tallada en la roca conecta directamente la parte superior de la propiedad, en la que se asentará la casa, con el mar.

En el programa ’60 minutes’ de la cadena estadounidense CBS emitido el pasado mes de enero, Rafa explicó al periodista Jon Wertheim el único ‘pequeño problema’ que él veía en la que será su futura nueva casa: con la Ley de Costas española, la zona más próxima al mar de su propiedad es de dominio público y todo el mundo puede circular y aproximarse a ella. El tenista campeón mundial se lamentó de que los jóvenes de la zona se aproximan hasta las escalinatas talladas en la roca para lanzarse desde ellas a las reconfortantes aguas mallorquinas.

La propiedad de Rafa y Mery está a un tiro de piedra de la casa que habitan ahora – en otro ámbito de Porto Cristo, aunque también frente al mar–  y se asienta sobre las conocidas Coves Blanques, todo un referente para los mallorquines de toda la vida de la zona.

La maquinaria que está trabajando en el solar es de la empresa Santiago Acuña, de reconocido prestigio en el sector de la construcción del Llevant mallorquín. De hecho, precisamente, esta maquinaria está ahora mismo en el centro de las conversaciones populares ya que el ruido de las excavaciones se oye en un gran radio a la redonda. Recordar que tras el parón de la construcción provocado por la pandemia del Covid-19, este verano –de forma contraria a lo que se estipulaba en épocas anteriores– se permiten obras de gran envergadura en pleno verano.

La nueva casa de Rafa Nadal sobre el mar en Porto Cristo completa, además, la ya impactante imagen que ofrece a todos los viandantes el nuevo super yate catamarán del tenista. Una embarcación que deja de forma habitual su punto de amarre y surca con potencia y prestancia las aguas manacorines.

Todas estas realidades –las obras en la nueva casa y las singladuras del nuevo yate de la joven pareja Rafa-Mery– seguro que han sido propiciadas por la pandemia y el parón de las competiciones internacionales, que han posibilitado la presencia ahora mismo constante de Rafa en Manacor, cuando debería estar compitiendo en tiempos de normalidad en las pistas de la Olimpiada de Tokio.

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