El mercado inmobiliario se estancará de cara al otoño, a pesar del repunte del tercer trimestre

La Asociación Balear de Servicios Inmobiliarios (ABSI) ha elaborado una encuesta entre los asociados para conocer de primera mano cómo se está moviendo el mercado inmobiliario en Balears después del confinamiento, cuáles son las preferencias de los compradores y hacia dónde nos dirigimos.

De esta manera, han detectado que el 41% de los encuestados han mantenido el número de ventas o incluso las han incrementado frente a un 59% que han disminuido sus operaciones. Pese a la situación de inestabilidad sanitaria, y por tanto económica, desde ABSI valoran estos datos de manera prudente ya que, si bien es cierto que la bajada no ha sido tan fuerte como en otros sectores, han detectado que este equilibrio se debe básicamente a operaciones que quedaron pendientes de ejecutar antes del confinamiento y, durante los meses posteriores a la recuperación de la normalidad, se han ido concretando.

No obstante, desde ABSI quieren ser muy cautos porque creen que lo peor está por venir. Desde la agrupación inmobiliaria más importante de Balears están empezando a recibir las primeras señales de preocupación que se materializarán una vez finalice el verano ya que esa demanda en la compra de viviendas, provocada por el casi nulo movimiento en las operaciones inmobiliarias debido estado de alarma, se agotará y, de cara a septiembre, el 69% de los encuestados prevé un fuerte descenso de ventas y el 76% descenso de compradores.

En cuanto a los precios, se han mantenido estables, según la valoración de las agencias inmobiliarias que han participado en la encuesta, y se prevé que después del verano bajen de manera moderada. La explicación es porque los propietarios suelen resistirse a reducir el precio de salida pero, debido al poco movimiento de operaciones, la previsión es que los precios vayan disminuyendo de cara al otoño.

En referencia al volumen de ventas de las agencias asociadas a ABSI, de enero a julio llevan un acumulado de 500 operaciones cerradas, lo que supone un descenso respecto al mismo periodo del año 2019, datos asumidos como normales debido a la situación provocada por el Covid-19. De enero a marzo se trabajó a buen ritmo y prometía ser un año bueno en cuanto a la compra-venta de viviendas pero el confinamiento durante tres meses paralizó en más del 95% las operaciones por lo que vienen de tres meses prácticamente inhábiles para el sector.

Ahora hay un ligero repunte, por la demanda acumulada, pero la previsión es mala ya que se ha detectado una cierta resistencia a comprar por miedo a futuros rebrotes de la enfermedad.

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