Joan Huguet: “La destitución de Álvarez de Toledo es una victoria de la izquierda sin paliativos”

Joan Huguet

Reconoce que la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso le sorprendió, que comprende su reacción y lamenta que desde hace años el Partido Popular no sabe transmitir sus valores. Hablamos con Joan Huguet, abogado, analista político y colaborador de CANAL4, que no ha dudado en dar su opinión sobre la situación política actual.

La primera pregunta es obligada, ¿Qué le pareció la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso?

Joan Huguet: En su momento me sorprendió su elección y considere que Pablo Casado quería a su alrededor a una persona inteligente, preparada y con una cabeza muy bien amueblada. Este perfil lo da Cayetana Álvarez de Toledo. Con su nombramiento el PP materializo toda una declaración de la nueva forma de hacer y ser del nuevo presidente.

Apostar por Álvarez de Toledo era poner fin en el seno del PP a la política de no querer molestar, a poner fin un PP que en algunas ocasiones daba imagen de acomplejado y que parecía que se había rendido ante la falsedad de que la izquierda es poseedora de las esencia y virtudes de la democracia y por tanto de autoridad moral, por encima del Partido Popular; hecho este que es falso de toda falsedad.

Contestando, ahora sí a su pregunta, más me ha sorprendido su destitución, pues ésta será verdad o no, da pie a que se interprete como una victoria de la presión mediática, ejercida y engrasada por fondos públicos, que han hecho de coro a la descalificación permanente, que desde el minuto cero, se ha ejercido sobre el Partido Popular en general y en Cayetana en particular, por parte de los radicales de izquierdas, de los separatistas y de manera especial del PSOE. Es una victoria de la izquierda sin paliativos. Basta con repasar con que alegría y aplausos recibieron de su destitución.

Una cosa es ser progre de boquilla y otro ser progresista de progreso, y esto, se consigue con trabajo, estudio, ciencia y razón

¿Dice usted que una victoria de la izquierda?

Lo digo y lo mantengo. Si uno repasa el diario de sesiones se dará cuenta como la izquierda no podía hacer frente a los argumentos y discursos trazados por Cayetana. Chocaban de bruces contra los argumentos por ella esgrimidos. Y es que los que se tienen por progresistas, cuando tienen que confrontar postulados, programas o datos no saben cómo hacerlo, porque nunca han tenido ningún tipo de experiencia fuera de la política. Una cosa es ser progre de boquilla y otro ser progresista de progreso, y esto, se consigue con trabajo, estudio, ciencia y razón. Por desgracia esto no lo ha traído nunca la izquierda, y más desgracia aun resulta ver como la derecha tradicional y en parte decimonónica no lo reivindica.

Señor Huguet, el PP ha explicado el cese en base a que se apuesta por la moderación y la centralidad…

Sí, si… Pero hay que definir qué se entiende por moderación y centralidad. Si por moderación y centralidad se entiende quedarse quieto, no querer molestar, no despojarse de ciertos complejos atávicos del pasado y plegarse a las exigencias de la mal llamada izquierda progresista, esto solo tiene un nombre “cobardía”.

Por ello el cese de Cayetana me ha dolido especialmente, en especial por la forma que se ha hecho, reconociendo que el presidente del Partido tiene todo el derecho del mundo en ordenar los grupos parlamentarios como mejor crea conveniente, cuando crea conveniente, y en el momento que crea conveniente.

Que conste que yo hice campaña a favor de Pablo Casado; hoy no me arrepiento, es un político preparado y “fuste”, que le toca lidiar la dirección del partido en el momento más difícil de la historia del mismo y por extensión en el momento más grave, de crisis social, política, institucional y económica que ha vivido España desde el final de la Guerra Civil. Y para que no haya dudas el hecho del cese de Cayetana no hace cambiar mi opinión sobre él, ni sobre su autoridad. Lo que si digo es que, bajo seguramente mi equivocada opinión, el cese de Cayetana no ha sido justo y ha obedecido más a presiones internas y externas que no a convicciones. El tiempo dirá.

algo así experimenté cuando el señor Bauzá me hizo desaparecer de un plumazo de la escena política

Después de lo que acaba de decir. ¿Entiende la pataleta que en rueda de prensa hizo Cayetana Álvarez de Toledo?

Para mí no fue una pataleta. Su reacción es humana y lógica, de quien se siente víctima de una injusticia. Y es que yo sería un hipócrita si opinara lo contrario; pues algo así experimenté cuando el señor Bauzá me hizo desaparecer de un plumazo de la escena política.

En mi caso lo curioso es ver que muchos de sus detractores actuales, en su momento fueron sus más entusiastas y activos colaboradores, por no llamarles palmeros. Hoy muchos de ellos/as siguen en política.

Pero volviendo a Cayetana, decir que su discurso frente a la puerta del Congreso de Diputados fue claro y coherente con lo que es Cayetana: dice lo que piensa y piensa lo que dice. En política, ya es hora que las organizaciones de los partidos acepten que la concepción de libertad de pensamiento no es incompatible con autoridad; que libertad no es indisciplina y que pensamiento propio nunca es ataque, tal como dice Cayetana.

¿Y sobre la batalla cultural, que opina?

Creo sinceramente que en estos momentos la derecha constitucional y europea ha perdido la batalla cultural, y ha entregado esta en bandeja de plata a la izquierda, que la ejerce de forma hegemónica. El PP necesita cuanto antes dar solidez a sus ideas, solo así podrá dar solidez al proyecto político que encarna. Y es que sin darnos cuenta, cuando estamos justificando la destitución de Cayetana apelando que su discurso era un discurso radical, estamos confundiendo radicalidad con solidez argumental, claridad de ideas y alternativa creíble.

La radicalidad hoy se encuentra en aquellos que quieren destruir España, en aquellos que no condenan la radicalidad y terror de los terroristas de ETA, hoy representados por BILDU. La radicalidad la representa, aquellos que abrazan el populismo chavista y la radicalidad la ejercen hoy los socialistas de nuevo cuño, que nada tiene que ver con socialismo surgido del Congreso de Suresnes, capitaneado por Felipe González, esto sí que es radicalidad. Por ello afirmo que la destitución de Cayetana se ha producido gracias a la radicalidad propagandista de ciertos medios de comunicación, auspiciada y alentada por el propio gobierno y las formaciones que le dan soporte. Esto ha supuesto que se le de patente de corso a la izquierda para entregar el carnet de moderado a quien quiera, cuando quiera y como quiera.

Con su respuesta parece que da por pérdida la batalla cultural, o dicho de otra manera, da la sensación que al Partido Popular no le interesa estructurar un discurso político alternativo a la izquierda.

Mire, pienso que lo primero que tiene que hacer el PP es armarse de razones para desenmascarar la falacia que supone que los mal llamados progresistas tengan el monopolio de la hegemonía cultural; y que gracias a nuestra inacción se está instalando en las mentes bien intencionadas de la mayoría de los españoles.

Está claro que el Partido Popular tiene ideología propia, pero desde hace años, como ya he dicho en el subconsciente del ciudadano, gracias al comportamiento suflé del PP, no hemos sido capaces de transmitir a la sociedad que nuestras raíces ideológicas provienen del liberalismo social y humanismo cristiano; que son la verdadera fuente cultural que surgió con fuerza en la nueva Europa, después de la Segunda Guerra Mundial y que fue capaz de poner al descubierto la cara negra, criminal y oscura del Comunismo real, una vez caído el Muro de Berlín.

No hemos sido capaces de transmitir a la sociedad que nuestras raíces ideológicas provienen del liberalismo social y humanismo cristiano

Por último señor Huguet. ¿Qué cree usted que necesita en la actualidad el Partido Popular para ser útil a España a los españoles?

De entrada decir que el PP en ningún caso ha renunciado a sus principios ni valores, pero estos deben adaptarse al momento actual. Ello implica un rearme ideológico, para trasmitir a la sociedad los que somos y lo que ofrecemos para ser alternativa real y creíble al actual proyecto político puesto en marcha, desde la llegada de Zapatero, y continuado y aumentado por el actual gobierno Social-Populista e independentista, presidido por Sánchez. Sólo así, podrá el PP presentarse ante la sociedad española sin preocuparle lo que puedan decir de los actuales gobernantes y sin tener la necesidad de mirar por el retrovisor, al partido de Abascal por su derecha y al partido de Inés Arrimadas por su izquierda. La sociedad y más en estos momentos buscan estabilidad y certezas.

De no hacerlo la ingeniería social que se está aplicando, con el beneplácito de la mayoría de los poderes del Estado y el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación, y por tanto de pensamiento único, será indestructible. Y aquí sí se hará realidad, yo pienso que ya se ha hecho realidad, las palabras de Alfonso Guerra: “A España no la conocerá ni la madre que la parió”.

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