La nueva propuesta Coalició per Mallorca socava el futuro político de El Pi

El PI, Lina Pons

El centro político mallorquín se mueve. Las expectativas no cumplidas del partido Proposta per les Illes El Pi están empezando a pasar factura a sus actuales dirigentes. La salida precipitada y nunca bien explicada del fundador Jaume Font ha dejado sin fuelle a un partido que se debate en el Parlament entre la nada y la anécdota.

La nueva propuesta política denominada, por ahora, Coalició per Mallorca se está gestando, desde la modestia y la reflexión, para asaltar el hueco que los neouemitas de El Pi no han sabido administrar. La realidad es que en los foros municipales hay un claro sentimiento de orfandad. Desde los salones de la suntuosa cámara balear, no se atienden las reclamaciones y peticiones de los municipios de la Part Forana de Mallorca. Y cuando te sientes solo, buscas nuevas compañías.

Y esas nuevas compañías las conforman un nutrido rosario de personas, grupos, activistas sociales, asociaciones cívicas y cargos públicos municipales que se enfrentan en solitario a las imposiciones que llegan desde Palma, ya sea desde el Govern o desde el Consell de Mallorca. Sin atender a sus peculiaridades locales y a su personalidad, se ven arrastrados por la gran maquinaria burocrática de Ciutat y el ‘establishment’ político, funcionarial y burocrático palmesano. Una realidad a la que los actuales dirigentes del Pi no han sabido ni querido dar respuesta.

Personalidades tan destacadas como Joan Monjo desde Santa Margalida, Antoni Pastor desde Manacor, Mateu Puigrós desde Sant Llorenç des Cardassar y otros alcaldes y regidores de Alcúdia, Pollença, Muro, sa Pobla, Campos, Marratxí, Llucmajor, Sant Joan, Maria de la Salut y más municipios están gestando una propuesta que busca su reflejo en la Coalición Canaria de la diputada estatal Ana Oramas. Un partido valiente, sin apriorismos, solo con el compromiso con sus electores como objetivo, independiente de los grupos de presión instalados en Palma y que, simplemente, quiere conseguir lo que no han cumplido los actuales dirigentes de El Pi.

En este ámbito, la imagen que transmite la diputada autonómica Lina Pons es destacada como el ejemplo a no seguir. Se lamenta que, desde la tribuna del Parlament, sigue los dictados solamente de su propia autoestima, sin atender a los requerimientos de los que verdaderamente le han colocado en tan privilegiada posición institucional. Realidad que viene condicionada por el interés de sus compañeros de partido de no profundizar en los conflictos internos no zanjados con la salida del fundador Jaume Font.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here