Santiago se vuelve a poner de perfil para no asumir sus responsabilidades políticas

La catarata de muertes pandémicas que nos roba a nuestros abuelos y abuelas recluidos en las residencias de gente mayor, la avalancha de inmigrantes ilegales que se aprovechan de la puerta marítima abierta desde Argelia hasta Balears y los niños y niñas presuntamente tutelados por nuestras instituciones políticas y víctimas de abusos sexuales y sometidos al a lacra de la prostitución.

Todos estos casos nos han demostrado que hay políticos muy bien apoltronados que, en lugar de trabajar y dar respuesta a estas gravísimas realidades, solo saben ponerse de perfil y huir de sus responsabilidades.

La consellera de Afers Socials, Fina Santiago, es la primera de todos estos políticos pasotas que siempre encuentran una excusa para no asumir sus responsabilidades… Aquello que se espera que hagan desde su cargo y aquello que avergüenza a sus propios votantes de Més per Mallorca.

Fina Santiago es la política que empujó a sus propios compañeros Miquel Enseñat y Vicenç Vidal hasta desahuciarlos de sus cargos ya pactados en el segundo Govern de Francina Armengol para quedarse ella bien sentada en si corralito particular de la Conselleria d’Afers Socials.

El pasotismo de Santiago ha quedado evidenciado una vez más en la última sesión plenaria del Parlament en el momento de analizar, juzgar y valorar el protagonismo que debería tener el Govern baear ante la llegada imparable de migrantes ilegales desde el norte de África.

¿Para qué queremos un consellera que no asume ninguna responsabilidad en su ámbito competencial? ¿Para qué queremos una consellera que se escabulle diciendo que no puede hacer nada?

¿Y para qué pagamos con nuestros impuestos a una consellera y a toda una conselleria que no tiene competencias, que está vacía de responsabilidades, que no sirve para aquello que debería servir que es solucionar nuestros problemas?

Una realidad que se remonta al pasotismo de Santiago durante toda la pandemia traspasando sus responsabilidades sobre nuestros abuelos y abuelas de las residencias de la gente mayor en la Conselleria de Salut y todavía más grave, haciendo lo mismo con los menores tutelados y víctimas de abusos sexuales y de la prostitución de menores.

Como los faraones en sus tumbas, Santiago se pone de perfil. De perfil para no asumir su responsabilidad. Una responsabilidad que sí le reclama la ciudadanía.

Así pues, ¿de qué es competente la consellera Fina Santiago? ¿Cuál es su trabajo? ¿Por qué se sienta en su trono y cobra un sueldo que le pagamos todos los ciudadanos de Balears?

Si de todos estos punzantes problemas ella no tiene competencia, ¿para qué queremos una consellera como Fina Santiago?

Quizá es que en realidad Fina Santiago y su Conselleria son inútiles y claro, incompetentes.

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