Las mentiras del ministro Grande-Marlaska tienen las piernas muy cortas

Las mentiras tienen las piernas cortas, dice un aforismo popular. Y es verdad. Y otro refrán, también cierto, repica que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

Estas dos verdades de la sabiduría popular las confirma, con su falta de transparencia y -hasta- mentiras, el todavía ministro del Interior del Gobierno de España, el juez magistrado en excedencia política, Fernando Grande-Marlaska.

Las piernas cortas y cojas del ministro se ponen en evidencia a través del Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados y del Archivo Audiovisual que de todas las sesiones plenarias se cuelga en la página web de la Cámara Baja.

En un debate sobre la influencia que ejercen los partidos independentistas en las decisiones actuales del Gobierno de Pedro Sánchez, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, defendió con agrura ante las cometidas de la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo aferrándose al cese del coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos.

El mismo Pérez de los Cobos que fue jefe del operativo conjunto de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en los momentos más álgidos del referéndum independentista ilegal catalán del 1 de octubre de 2017 y, después, alzado en la prefectura de la Benemérita en la Comunidad de Madrid.

Cargo de donde fue desahuciado por el mismo Grande-Marlaska en una maniobra política nunca bien explicada pero siempre relacionada con el protagonismo de Pérez de los Cobos en la aplicación contundente de las leyes españolas contra los catalanistas republicanos y las posteriores reclamaciones de depuración que se han exigido desde los escaños de los socios políticos del Gobierno.

Pablo Iglesias calificó, bajo la luz y ante los taquígrafos del Congreso, al coronel benemérito de ser, textualmente, un “viejo guardia” y lo calumnió diciendo sin despeinarse que se les relevó del cargo para “desobedecer una orden”, cosa que nunca nadie ha podido demostrar ya que es totalmente falsa.

Ante esta imputación por parte de Iglesias contra Pérez de los Cobos por un delito inexistente, una semana después, a la sesión de control al Gobierno, el diputado de VOX Ignacio Gil Lázaro preguntó al ministro Grande-Marlaska, superior directo del coronel, sobre esta justificación por el vicepresidente segundo de una presunta desobediencia a una orden como motivo del cese de la Guardia Civil.

Aquello que no sabe o peor, no quiere decir el ministro es que su respuesta es una falacia. Él, por propia voluntad o mal aconsejado por la legión de asesores que le rodean, se ha ido a una página del Diario de Sesiones que no es a la que hace referencia el diputado Gil Lázaro. Una maniobra que tiene las piernas muy cortas.

Y para confirmar que el ministro del Interior de España le han cogido con más facilidad que a un cojo, el secretario de la cámara legislativa, el señor Suárez Yllana, leyó la transcripción íntegra y textual de las palabras calumniosas del vicepresidente Iglesias.

Conclusión: el ministro se escaqueó de su responsabilidad yéndose a una página no correcta del Diario de Sesiones. ¿Lo hizo voluntariamente o se equivocó? ¿Lo hizo a propósito? ¿Es un mentiroso Grande-Marlaska o es un inútil?

¿Nos podemos fiar de un ministro que no es capaz ni de encontrar la página correcta del Diario de Sesiones, página donde están las palabras ominosas de su compañero de Gobierno, Pablo iglesias?

Mentiras o inutilidad de Grande-Marlaska, el Diario de Sesiones no miente. ¿Podemos decir lo mismo de los ministros de España? Al menos hay uno que no.

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