El Govern entona el “no es cosa mía” para eludir sus responsabilidades políticas

Dice el aforismo popular que cargar a los demás las culpas de lo que pasa es la forma más cobarde de quitarse de encima las propias responsabilidades.

Y es que en estos momentos ásperos y pandémicos, día sí y día también, comprobamos como nuestros gobernantes -aquellos que cobran sus suculentos sueldos para, en teoría, solucionar los problemas de la sociedad- se escabullen más de prisa que corriendo de todo aquello que los puede poner en evidencia y se esconden cobardes detrás de la ya muy malmetida frase “esto no es cosa mía”.

“Esto no es cosa mía” es la respuesta recurrente que esgrimen nuestros políticos gobernantes cuando la ciudadanía, y los periodistas en su nombre, reclaman respuestas claras y directas a las lacras que frenan nuestro futuro.

Presidentes y presidentas, conselleres y conselleras, alcaldes y alcaldesas, regidores y regidoras… políticos de toda clase y condición nos golpean de forma reiterada y repetida el maldito “esto no es cosa mía”, también aprovechando el enredo provocado por la telaraña de competencias exclusivas, compartidas y transferidas que ha provocado el sistema institucional español que cuelga de la Constitución del 78.

Para no irnos muy lejos, basta rescatar algunas de las respuestas obtenidas en la rueda de prensa posterior al Consell de Govern de este mismo lunes para comprobar la vigencia real del manta del “esto no es cosa mía”.

“Reitero que la competencia del mantenimiento y calefacción de los CEIP es de los ayuntamientos”, ha asegurado Martí March, añadiendo que “nosotros tenemos la competencia en los centros de Secundaria, Conservatorio… cada uno debe asumir su responsabilidad”.

Sobre el frío que padecen los alumnos y los docentes de las escuelas de Infantil y Primaria ahora que se ven obligados a abrir las ventanas y ventilar para evitar la concentración del virus en las aulas, el conseller Martí March dice que “no es cosa mía”.

Sobre la patética realidad que sufren miles de trabajadores que todavía no han visto ni un euro de los ERTE que de forma rimbombante el Gobierno y sus compañeros ideológicos del Ejecutivo balear han paseado por las televisiones, radios y periódicos amigos, la consellera portavoz, Pilar Costa, también se aferra la “no es cosa mía”.

“Por desgracia, tenemos y hay problemas y retrasos con estos pagos. Saben ustedes que todo esto es competencia, en materia de prestaciones, del Estado”, ha recalcado Costa, añadiendo que “esperamos que todo esto vaya mejorando para que estos pagos lleguen cuanto antes a los trabajadores”.

Y ya para cerrar el rosario de auto-exculpaciones gubernamentales y hacer bramar de forma estridentes las fanfarrias del ridículo de un pan de vacunaciones que no vacuna, la consellera Costa, ahora que la cosa no va nada bien, le traspasa la trastada a sus amigos -que en esto no lo son tanto- del Gobierno de España de su compañero del PSOE Pedro Sánchez.

“El ritmo de vacunación que llevamos es el que estaba panificado desde el principio con las dosis que nos han llegado por parte del Gobierno dentro de este Plan Estratégico de Vacunación que no es a nivel español, sino que es a nivel europeo”, ha manifestado Costa.

No es culpa del Govern que haga mucho frío en las aulas de las escuelas, sino que lo es de los ayuntamientos. Tampoco es culpa de nuestro Ejecutivo balear que miles de trabajadores no hayan cobrado el ERTE, sino que es culpa del Gobierno de Sánchez.

Y mucho menos es culpa del Govern de Francina Armengol que las vacunaciones vayan a cámara lenta, sino que -faltaría más- es culpa de otros: del Gobierno y también de la Unión Europea.

Si el Govern de todo esto no tiene ni tan siquiera la culpa, la pregunta que queda al aire es: ¿Para que sirve pues el Ejecutivo de Armengol?.

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