La crisis económica desborda la capacidad de asistencia de los comedores sociales

Las nuevas restricciones aplicadas a bares, restaurantes y otros comercios en general, están saturando, todavía más, los comedores sociales, los cuales se ven obligados a reducir la cantidad de comida para poder hacer frente al aumento de usuarios.

Una situación dramática que se agravada por la lentitud de la Administración a la hora de conceder ayudas a las familias más vulnerables.

Así lo asegura Carolina Sender, la voluntaria responsable de la logística en el Menjador Tardor. “El ERTE es un gran problema. Hay gente que lleva ya tres meses sin cobrar. Si no llegamos ni para pagar un piso, ¿quién nos da de comer? ¿El Gobierno? No”, lamenta Sender.

La pandemia sanitaria ha dejado paso a otra, la económica, cuyos efectos son ya más que evidentes en muchos barrios de Palma. El decrecimiento del 64 por ciento en el sector de la restauración, por ejemplo, ponen en evidencia que las Illes Balears son el territorio más castigado en la Europa comunitaria.

Y es que ante la incapacidad por parte de la Administración de velar, no ya por el bienestar de los ciudadanos sino por su mera supervivencia, la sociedad civil es la única vía de subsistencia para los más vulnerables de nuestra sociedad.

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