Desarticulada una organización que obligaba a prostituirse a jóvenes guineanas en Menorca

policía nacional maó

El jefe de la Unidad Central de Redes e Inmigración y Falsedades Documentales (Ucrif), Gonzalo Calleja, ha señalado este miércoles que una de las tres menores guineanas obligadas a prostituirse por la recién desarticulada organización de trata de seres humanos y explotación sexual infantil intentó suicidarse al ser amenazada con ser devuelta a Guinea para continuar ejerciendo la prostitución bajo la influencia de la red criminal.

La operación, que comenzó a principios del mes de diciembre, se ha saldado con la detención de siete personas en Maó y Es Castell, la mayoría de ellas mujeres, todas de origen guineano, que está previsto que este mediodía pasen a disposición judicial.

Calleja ha explicado que hay tres familias implicadas en la trama, aunque ha especificado que la máxima responsable era una mujer guineana de unos 70 años. Una de sus hijas residente en Guinea y que no ha sido arrestada por el momento era la encargada de captar a las menores y llevarlas a Menorca con documentación falsa que hacía constar que eran supuestas “nietas” de la cabecilla.

Sin embargo, el jefe de la Ucrif ha apuntado que, según consta en una de las declaraciones de las víctimas, personas del ejército de Guinea podrían haber facilitado a las víctimas e incluso conseguir documentación falta para que pudieran regularizarse en España.

“Les decían que iban a tener una vida mejor en España y cuando llegaban a Menorca eran obligadas a prostituirse para pagar la deuda que supuestamente habían contraído con la organización”, ha manifestado.

Desde la Ucrif tienen constancia de la explotación de tres menores de edad, dos de 16 años y una de 17, aunque hay otras dos víctimas acreditadas mayores de edad. La organización estaba operativa desde hace por lo menos dos años y, según Calleja, se están realizando gestiones para localizar más víctimas que hayan sido explotadas a lo largo de este periodo.

Las víctimas vivían en los domicilios de las líderes de la organización, aunque una de las mayores de edad estaba emancipada, aunque seguía dependiendo de la misma por miedo a posibles represalias a sus hijos residentes en Guinea.

“Hay miembros de la organización en Guinea que, para que las víctimas continuasen bajo el sometimiento de la organización, sometían a sus hijos a diversas vejaciones e incluso les daban latigazos”, ha indicado Calleja.

De este modo, ha remarcado que la investigación continúa abierta, aunque ha precisado que los miembros de la organización todavía sin detener se encuentran en Guinea. En este punto, ha hecho hincapié en la colaboración con la policía del país para llevar a cabo futuras detenciones.

Las menores estaban escolarizadas y, según ha dicho el jefe de la Ucrif, eran obligadas a prostituirse sólo con clientes “habituales y de confianza” y de forma esporádica. En este punto, ha indicado que la cabecilla de la organización era la encargada de concertar los encuentros de las menores con los clientes. “Estamos haciendo gestiones para reconocer a estos clientes”, ha concluido.

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