Santiago ‘pasa’ de dar explicaciones sobre los menores tutelados a Europa y le carga las culpas al Consell

Ya hace más de un año, a finales del mes de enero de 2020, cuando el coronavirus era todavía un mal de China, las portadas de los principales periódicos se hacían eco de las palabras de la consellera de Afers Socials, Fina Santiago.

En su comparecencia ante la Diputación Permanente del Parlament, Santiago intentaba cargar todas las culpas de la mala gestión en cuanto a los menores explotados sexualmente en nuestra comunidad, sobre la Policía Nacional y la Fiscalía.

No solo esto, sus declaraciones, ausentes totalmente de arrepentimiento alguno, ni tan siquiera de a mínima asunción de responsabilidad, esparció todavía más la culpa implicando a los anteriores responsables de servicios sociales del Partido Popular.

La lógica de Santiago, ahora hace un año, le hacía reclamar responsabilidades por un hecho que, tal y como ella misma explicó, ya venía de atrás. Recetaba aquello que se negó a tomar para sí misma, pese a que ya hace un año que tanto El Pi, como Cs Baleares, VOX y el PP pidieron su dimisión por el escándalo de los menores.

Santiago no se ha salido nada del guion que ya llevaba escrito. De hecho, a finales de 2020 en su parlamentaria seguía apuntando con el dedo a la Fiscalía sin aportar ningún tipo de mejora en un sistema que criticaba y que era competencia suya.

En ningún momento habló Fina Santiago de un informe elaborado por la oficina del Defensor del Pueblo, que visitó el centro de internamiento femenino Es Pinaret a finales de 2019. Solo un mes antes de su comparecencia en la Diputación Permanente.

Fue Diario de Mallorca quien a toda página volvió a sacar los colores a la gestión de Santiago. El informe del defensor del pueblo, a disposición de todo el que lo quiera ver, explica en su sexta página como en el momento de la visita había tres internas que no habían vuelto al centro, recordemos, dependiente, en este caso, directamente de la Conselleria de Fina Santiago.

Desde Es Pinaret explicaron, literalmente, que “muchas de las mujeres que no retornaban tras una salida autorizada, caen en manos de redes de prostitución”.

El mismo informe recoge que la respuesta remitida a la conclusión del Defensor del Pueblo, se produjo en los meses de abril y noviembre de 2020. La respuesta fue que aquello que pueden hacer desde los centros de internamiento, es poner en conocimiento de las autoridades aquello que pasa y tomar medidas de precaución para evitar que se sigan repitiendo.

Pero, ¿Qué medidas? No se sabe. La señora Fina Santiago, en sus reiteradas respuestas eludiendo responsabilidades ha puesto siempre el foco en elementos externos lejos de su competencia como la Policía o Fiscalía, en ningún momento ha puesto la atención en aquello que está en sus manos para cambiar un sistema que, clama al cielo, no funciona.

A la vergüenza de que Europa ha mandado dos cartas: una al Gobierno de España y otra a la misma consellera Santiago, para que expliquen las medidas adoptadas y las soluciones aportadas, hay que añadir que Santiago a remitido su misiva al Consell de Mallorca, al considerar que ella no es responsable de absolutamente nada y que, por lo tanto, no dará respuesta a las reclamaciones europeas. “Que la den los otros”, debe pensar.

Con su actitud, Fina Santiago, agarrada a su poltrona y mirando a otro lado, no se está marcando ni un Schettino, no llega. El capitán del Costa Concordia abandonó la nave y a los pasajeros antes de naufragar. De nada sirvió la tradición de los mares en las que el capitán es el último que abandona la nave, aunque sea por dignidad.

Pero Santiago no ha hecho ni un Schettino porque no ha subido ni al a nave de la responsabilidad de los menores explotados.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here