A los políticos no les importan los problemas de vivienda

opinión Alfonso Rodríguez con logo

En octubre del 2017 el, ya cesado, Conseller Marc Pons nos convocaba a todas las entidades y organismos públicos que formamos parte de la Mesa de la Vivienda para anunciarnos el plan de vivienda 2017-2020 según el cual en ese periodo de tiempo el Govern construiría 511 nuevas viviendas sociales en régimen de alquiler.

Si ese plan se hubiese cumplido mas de la mitad de estas viviendas ya estarían terminadas y adjudicadas, sin embargo, tan solo 18 viviendas se han adjudicado en los casi 6 años de gobierno progresista (presunto gobierno progresista).

Pero no solo es eso, según los datos que facilita el Ibestat (Instituto Balear de Estadísticas), en los últimos años no se ha finalizado ni una sola vivienda de promoción pública. Peor aún, según la misma fuente de datos, ni la mitad de las viviendas anunciadas se encuentran en fase de construcción y ni tan siquiera con el proyecto visado y la licencia de obras.

El problema de la vivienda es general y afecta a toda España, pero en nuestra comunidad es mucho más grave. En Balears no vivimos donde queremos, si no, donde podemos, y en los últimos tiempos ni eso.

En 1985 se construían en España 115.000 viviendas sociales, en 2019 no se llego ni a las 7.000, siendo el peso del parque de vivienda pública en nuestra País del 1,1% del total de viviendas, mientras que en países como Austria o Holanda llegan hasta el 32% del parque total.

En las Illes Balears el suelo es limitado lo que puede encarecer el precio de la construcción, no solo eso, debemos preservar y mantener el territorio ya que de lo contrario seria un autentico desastre. No obstante, hay suelo y fondos suficientes como para construir 8 o 10 mil viviendas de nueva construcción y otras 4 o 5 mil que se podrían recuperar de bancos, fondos buitres, rehabilitación de edificios obsoletos, incluso, edificios turísticos obsoletos y sobradamente amortizados.

Entonces cual es el problema. Bajo mi punto de vista, dos son los grandes problemas que afectan directamente a esta escasez de viviendas. Por un lado y como principal impedimento están los políticos. A los políticos, independientemente del partido, color o ideología les falta valentía y voluntad política para atajar el problema y encontrar solución para esta dramática situación que se agrava a diario.

El sector de la construcción está, en su mayoría, en manos de bancos y grandes corporaciones que son entes a los que los políticos tienen terror, entre otras cosas, por la dependencia que los partidos políticos tienen de bancos y grandes corporaciones. Partidos políticos dirigidos por políticos que hacen del “nunca muerdas la mano que te da de comer” bandera y credo que creen y siguen a pies juntillas.

La vivienda protegida no es un negocio, no se puede especular con ella y por lo tanto a nadie le interesa y a los políticos menos. La vivienda protegida no permite la manipulación, los favores debidos y en definitiva la corrupción. Recordemos que los grandes escándalos de corrupción política han tenido como inicio el ámbito vulgarmente conocido como “el ladrillo”.

Si todos los políticos hubiesen cumplido sus promesas electorales respecto al número de viviendas que prometían construir, tendríamos el problema inverso, nos sobrarían viviendas.

Otro problema, a mi juicio, son los sueldos bajísimos que tenemos en nuestro País. No es normal que el alquiler de una vivienda básica sea igual o superior al salario mínimo interprofesional. Es imposible vivir dignamente teniendo que destinar el 85 o 90% de los ingresos a cubrir las necesidades básicas de techo, máximo cuando el porcentaje máximo recomendado destinado a la vivienda no debe superar el 35% de los ingresos.

En definitiva, el día que a los políticos les de por tomarse en serio el problema de la vivienda social, en lugar de verlo como un obstáculo que les separa de los bancos y financieras y se pongan a construir, en Baleares, 8 o 10 mil viviendas, ese día, comenzaremos a ver la luz, entre tanto que se preparen los padres y abuelos porque sus hijos y nietos volverán al nido, eso sí, siendo mas los que vuelven que los que un día se fueron.

Salud, vacunas y pisos para todos.

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