Hope Mallorca atiende a más de 2.750 personas afectadas por la crisis en la zona norte de la isla

Uno de los principales daños colaterales de la pandemia es el goteo de noticias negativas. Para paliarlo, un torrente de iniciativas particulares buscan llegar donde los servicios sociales se muestran incapaces.

Un ejemplo de esta solidaridad desinteresada es la historia de tres mujeres alemanas, que sin ningún apoyo institucional, han creado una asociación: Hope Mallorca, que suministra alimentos a más de 2.750 personas, en la zona norte de la isla. Con 143 voluntarios reparten 28 toneladas de alimentos y productos básicos al mes.

La tesorera de Hope Mallorca, Sonja Willner, ha asegurado que “al principio de la pandemia nadie pensaba que duraría tanto. Con el paso del tiempo hemos visto que las cosas no iban a mejor y que la gente tenía problemas de primera necesidad y no recibía ayudas. Junto a Jasmin y Heimke decidimos hacer algo”.

Comenzaron en Santanyí y ahora dan servicio también en otros lugares como s’Illot, Portocolom, Pollença, Llucmajor y Can Picafort. El siguiente destino: Alcúdia, con el objetivo de encontrar un local que pueda hacer servir como base de operaciones en el municipio. Y es que los bolsillos están tan agujereados que la gente no tiene ni gasolina para recoger la cesta.

“No diré que estamos contentas, sino más bien asustadas. Había gente que venía, pero ahora vienen cientos de personas semanalmente a los diferentes puntos de reparto”, ha destacado Willner, añadiendo que “cada vez vienen más personas y son personas como tú y yo. El perfil de gente son personas que han perdido el trabajo y necesitan alimentos”.

La entidad, sin ánimo de lucro, recibe ayudas del banco de alimentos y Fet a Sóller. Otros héroes que han les dan apoyo, son los payeses mallorquines que no dudan en dar parte de su cosecha a los que más lo necesitan.

Pese a la falta de apoyo de Serveis Socials, las fundadoras de Hope Mallorca tienen claro el mensaje que quieren transmitir: “Solo juntos podemos salir de esta crisis”, ha advertido una de las fundadoras de Hope Mallorca, Heimke Mansfeld, recalcando que “ahora no es el momento de criticarse, es tiempo de ayudar a tu vecino, todos somos humanos, solo unidos saldremos de esta crisis”.

La solidaridad traspasa fronteras y desde Alemania también llegan palés de alimentos por parte de gente que lleva a Mallorca y a su gente en el corazón.

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