CaixaForum Palma se sumerge en la poética del arte inacabado

La directora del Área de Exposiciones y Colección de la Fundación ”la Caixa”, Isabel Salgado; la directora de CaixaForum Palma, Margarita Pérez-Villegas, y la directora del Museo Nacional de Escultura y comisaria de la muestra, María Bolaños, han presentado este miércoles la exposición Non finito. El arte de lo inacabado, que se podrá visitar hasta el 15 de agosto de 2021 en el centro cultural balear.

En colaboración con el Museo Nacional de Escultura, Non finito. El arte de lo inacabado ofrece una mirada contemporánea sobre la obra de grandes maestros de la pintura, la escultura, la literatura o el cine, en la línea de otras exposiciones de la Fundación ”la Caixa”. La colaboración entre la Fundación ”la Caixa” y el Museo Nacional de Escultura, que se inició en 2015 con Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro, creó una sinergia muy positiva y estimulante. Non finito viajará después al Museo Nacional de Escultura, en Valladolid, donde se podrá visitar entre el 22 de septiembre de
2021 y el 9 de enero de 2022. Más adelante, se presentará en CaixaForum Zaragoza.

Esta propuesta expositiva, sugerente y actual, reúne 85 obras de arte procedentes de más de cuarenta colecciones y museos públicos y privados de España, Reino Unido, Francia y Portugal. Entre las piezas, destacan obras de arte de Joseph Beuys, David Hockney, Rembrandt van Rijn, Antonio López, El Greco, Jean Auguste Dominique Ingres, Francisco Salzillo, Pablo Gargallo, Antoni Gaudí, Dora Maar, Max Ernst, Marcel Duchamp, Jorge Luis Borges, Marc Chagall, Federico Fellini, Eduardo Chillida, Brassaï, Joaquín Sorolla, Ignasi Aballí, Alonso Berruguete, Hiroshi Sugimoto, Robert Walser, Georges Perec, Joan Fontcuberta y William Kentridge, entre otros.

El recorrido cuenta con obras del British Museum; el Centre Pompidou; el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; el Museo Nacional de Escultura; el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC); el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM); la Fundación Joan Miró; el Museo Sorolla; el Museo Gargallo; el Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa; el Museo de Bellas Artes de Bilbao; el Museo del Romanticismo; el Museo Baltasar Lobo, de Zamora; la Colección Joan Abelló; la Biblioteca Nacional de España; el Robert Walser Archiv, de Berna; el Museo Casa Natal de Jovellanos; el Museo de Bellas Artes de Valencia; la Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo; la Fundación Sorigué; la Fototeca del IPCE; el Archivo Lafuente; la Cinématèque Française; el Centro de Arte 2 de Mayo, de la Comunidad de Madrid; el Museo Lázaro Galdiano; la Colección Vicenç Furió; el Museo Salzillo; el Archivo de la Catedral de Valladolid; el Museo Nacional de Artes Decorativas; la asociación Construire le Futur; el Chillida Leku; la Biblioteca Histórica de Santa Cruz; el Museo de Santa Cruz, de Toledo, y los Fondos Históricos IES El Greco, entre otros.

Non finito. El arte de lo inacabado es una exposición de tesis que más allá de la
distinción entre clásicos y modernos, teniendo en cuenta que la predilección por las formas fragmentarias ha sido una constante de la creación artística desde tiempos remotos. Así como la historia suele fijarse en las creaciones maestras, también ha dejado numerosos ejemplos de obras inconclusas, imperfectas, en plena metamorfosis, interrumpidas por accidente o con intención, concebidas como fragmentos. Como explica la comisaria, María Bolaños, “la modernidad se ha sentido crecientemente atraída por esa condición fragmentaria y ha reservado un espacio para lo imperfecto porque considera la obra inacabada como más vivaz y auténtica, más emocionante, llena de sugerencias”.

Y prosigue: “Mientras que las obras maestras se nos aparecen envueltas en un aura sagrada que nos paraliza con su perfección, la obra incompleta, rota o abocetada que descubrimos en la sala de un museo se gana nuestra estima con un centelleo especial porque es más favorable a la sorpresa y a las conexiones inesperadas, a las miradas menos permanentes, como si encerrase un secreto que se nos escapa, pero que despierta nuestro apetito de saber más, de adentrarnos y comprender”.

Hasta el siglo XVI, solo una circunstancia involuntaria podía explicar el inacabamiento de una obra de arte, que era interpretado como una “falta”, como un fracaso. Pero fue en el Renacimiento cuando grandes maestros, tan dispares como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci o Tiziano, encontraron en el non finito una categoría interesante en sí misma.

Algunas grandes obras maestras se han hecho célebres precisamente por haber quedado congeladas en una de sus fases. Es el caso de la enigmática El arte de la fuga, que un Johann Sebastian Bach ciego y enfermo dejó detenida abruptamente en el compás 239 poco antes de morir, legando así a varias generaciones de compositores una obra llena de mensajes en clave.

Y también es el caso de la tumba de Julio II, que Miguel Ángel nunca pudo concluir. El proyecto, que él llamaba “tragedia de la Sepultura”, lo persiguió durante décadas y quedó interrumpido por circunstancias fortuitas. Es probable que su presencia durante años en el taller le indujese a meditar sobre la trascendencia de lo no acabado. Y, de hecho, Miguel Ángel es considerado el padre de la noción moderna de non finito, según la cual la forma inacabada parece esconder la esencia misma de la obra y, a la vez, una paradoja: que la imperfección puede alcanzar la perfección.

Sin embargo, fue especialmente en el Romanticismo cuando lo interrumpido, lo fragmentario, el esbozo y el apunte adquirieron una importancia decisiva en la literatura y el arte, y se convirtieron en emblemas de la modernidad.

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